INFLUENCIA LEGÍTIMA

Las 3 razones por las que los CEOs y organizaciones fracasan en Public Affairs

Sólo el 11% de los CEOs dice tener éxito a la hora de proteger sus intereses frente a decisiones políticas o regulatorias

J.M.G es el CEO de una compañía que cotiza en la bolsa de Madrid y Londres. La última semana ha estado negociando con los bancos la refinanciación de la deuda. En los últimos tres meses ha tratado de convencer a sus accionistas de que el Gobierno no se atreverá a adoptar una medida retroactiva. Sin embargo, en las vísperas al Consejo de Ministros le llega la información que sí se aprueba. Saltan los teléfonos, se tira de agenda, orden inmediata de solicitar una conversación con el Ministro.

J.M.G., ¿cómo estás? Hemos hecho todo lo posible, pero ya sabes cómo es esto: Hacienda, nuestras obligaciones con Bruselas, la opinión pública no lo entendería… La medida está aprobada. La respuesta del Ministerio llega con hechos consumados. A continuación reunión de crisis, las malas previsiones se cumplen: reducción de la rentabilidad, dificultad para renegociar con los bancos, explicaciones a los inversores…

Más del 50% de los CEOs considera que los Gobiernos son los que más impactan en el valor de su compañía

Esta historia entresacada de varias experiencias explica por qué más del 50% de los CEOs y equipos directivos considera que Gobierno, Administraciones y Reguladores son los que impactan en el valor de su compañía -más allá de los clientes-. Y 2/3 considera que este impacto incrementará en los próximos años según la encuesta elaborada por McKinsey&Company en 2015 y respondida por más de 1300 CEOs y directivos.

La disminución de los incentivos a las energías renovables en el sector energético, los cambios estructurales al sistema bancario y financiero aprobados en Bruselas, la imposición de tasas a determinados tipos de alimentos basados en criterios de salud para el sector alimentario o la aceptación e impulso de la economía colaborativa en el sector turístico, son amenazas del último lustro que confirman las estadísticas de McKinsey. También ponen de manifiesto que en el nuevo management la relación de la empresa con Gobiernos y Administraciones ha dejado de ser una función delegada a modo de premio-retiro y sostenida a base de comidas y foros de debate artificioso. No en vano, la mayoría de compañías contrata “knowledge lobbyists” y no “network lobbyists” (basan su competencia por la buena agenda), según el último informe del Public Affairs Council, cuya sede está en Washington, sobre la contratación de consultoría en lobbying o asuntos corporativos.

Ahora bien, si bien hay una clara conciencia de muchos CEOs del impacto en el negocio del entorno político y regulatorio, la mayoría reconoce haber fracasado a la hora de representar sus intereses ante los poderes públicos: sólo el 11% dice tener éxito a la hora de proteger sus intereses frente a decisiones políticas o regulatorias.

En mi opinión, tras años de conversaciones y auditorías, este fracaso puede deberse a 3 razones:

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Sólo el 8% de las empresas que tienen una política sólo reactiva dice tener resultados satisfactorios

El 88% de las empresas que han establecido un trabajo pro activo con stakeholders regulatorios y políticos afirma tener éxito con frecuencia o en diversas ocasiones, frente a las compañías que prefieren limitar su papel a un ámbito reactivo donde sólo el 8% afirma tener resultados satisfactorios  en sus gestiones institucionales. Podríamos simplificar la acción proactiva en el trabajo de anticipar riesgos, generar o liderar conversaciones, proponer iniciativas. La acción reactiva es la que se limita exclusivamente a que su patronal nacional o europea le avise de las amenazas normativas o decide actuar cuando la prensa económica se hace eco de una próxima reforma que afecta a su negocio.

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El 57% de las compañías que consideran tener éxito en sus relaciones con gobiernos cuentan con que el CEO está “engaged” con la agenda del departamento de Public Affairs y no lo relega a un segundo plano o lo reduce a alimentar la agenda de eventos. El nuevo management se implica en la estrategia de public affairs como parte básica del negocio y la supervisa. El director de public affairs reporta directamente al CEO o al Comité de Dirección en el 63% de las empresas de Estados Unidos.

En Estados Unidos, los directores de public affairs reportan directamente al CEO o Presidente en el 36% de las empresas y otro 27% informa al Comité de Dirección. Sólo si el CEO o comité de dirección apoya y participa en las acciones de public affairs podremos decir que obtiene el mayor grado de maximización de recursos.

 

(Continuará…)

“Es preocupante el espíritu antiempresa que hay en España”

Entrevista deconstruida – PAPEL, El Mundo

Entrevista a Elena Herrero-Beaumont

«Los ‘papeles de Panamá’ son un antes y un después en la lucha contra el fraude fiscal. Va a precipitar un cambio legislativo a favor de la transparencia para poner coto a los paraísos fiscales y el entramado de compañías offshore. Un ejemplo más de cómo la sociedad civil está removiendo los cimientos del poder».

«El lobby no se hace de arriba a abajo. También se puede hacer de abajo a arriba. A mayor legitimidad social, mayor capacidad de influencia política. Existe el lobby del bien»

«Influir en un político es legítimo si los argumentos se basan en estudios veraces. Por eso tener un registro de lobistas como el que se acaba de aprobar es muy necesario para que esta práctica sea transparente. Hay que ser claros en qué intereses defiende cada uno».

«Es preocupante el espíritu antiempresa que hay en España. Su demonización no ayuda a crear valor y refleja una sociedad muy maniquea, falta de espíritu crítico. Las empresas no son organizaciones que quieran hacer el mal, defienden sus intereses. La solución no es menos empresa, sino más rendición de cuentas a la sociedad».

«Aún hay muchas cuentas pendiente para mejorar la transparencia. Por ejemplo, la regeneración de las patronales, una parte fundamental de la sociedad civil. En España no han sido independientes por su dependencia a las subvenciones, que han sido el  cáncer de las asociaciones en España».

«Las élites están perdiendo poder en España. En los últimos cinco años grandes instituciones han perdido legitimidad y el descrédito ciudadano está canalizándose en un mayor protagonismo de la sociedad civil».

«Era vergonzoso que España fuera el único país de la UE junto a Chipre sin una Ley de Transparencia. Por fin la hay, pero es sólo un punto de partida.».

«¿Quién determina qué es el interés público? Empresas como Airbnb o Uber favorecen los intereses de los usuarios, pero perjudican a otros colectivos. ¿Quién debe fijar las reglas del juego? Ahora la ciudadanía puede organizarse para defender sus intereses ante los legisladores».

«Ahora hay gente que no va al Starbucks por desacuerdo con los impuestos que paga y se está movilizando. Eso obliga a las empresas a tener en cuenta las demandas sociales».

Entrevista publicada el 08 de mayo de 2016 en “PAPEL, El Mundo” por Marta G. Aller @GarciaAller

 

 

Las características de la profesión de lobista

Desmontando tabúes

La actividad del lobby en España y en Europa no es nueva en cuanto que la representación de intereses frente a las instituciones públicas se ha ejercido desde que el mundo es mundo. Ahora bien, el salto a la profesionalización de la actividad es reciente, diría que no lleva más de tres décadas en el mundo anglosajón; en Europa, dos decenios y en España algo menos de un lustro.

Cuando hablo de profesionalización, me refiero principalmente a la creación de departamentos específicos en las organizaciones y a contar con personas especializadas en la actividad. En este post quisiera hablar más específicamente de las personas especializadas en la actividad y que forman los equipos de asuntos corporativos y de gobierno de las compañías.

El lobista es una de las nuevas profesiones del siglo XXI

En este sentido, la profesión de lobista es un oficio que se va asentando cada vez más, pero de características todavía desconocidas. Son muchos los que se acercan al IE Business School para preguntarnos qué habilidades y conocimientos debe tener el que ejerce esta nueva profesión.

Hay que destacar que al ser una nueva profesión, no cuenta con un currículum académico universitario concreto como lo tienen las profesiones de abogado, ingeniero, auditor, etc. Por ahora la profesión se ha nutrido de personas con perfiles y experiencia profesional muy diversos.

A diferencia de lo que sucede con las profesiones “de toda la vida”, no existe un único camino para llegar a ser lobista. No obstante, sí podemos afirmar que la profesión se ha nutrido principalmente de profesionales con formación y experiencia en los siguientes ámbitos: el derecho, la comunicación, la carrera política, e incluso el marketing.

El lobista perfecto depende de sus habilidades personales en un 70% y el 30% restante de su conocimiento y experiencia

Si bien no hay ningún estudio empírico al respecto, los headhunters de prestigio –como Norman Broadbent– destacan que el lobista perfecto depende de sus habilidades personales en un 70% y el 30% restante de su conocimiento y experiencia.

Analizando diferentes ofertas de trabajo para el puesto de Director of Government Affairs que se buscan en algunas empresas y multinacionales en Estados Unidos, vemos que hay una serie de habilidades y cualidades que se piden de forma repetida a los candidatos y que, por tanto, componen la base del perfil del lobista. Entre estas habilidades destacan las siguientes:

  • Conocimiento y sensibilidad política y estar familiarizado con las estructuras de gobierno del país.
  • Excelentes dotes comunicativas a nivel oral y escrito.
  • Excelentes dotes interpersonales para establecer contactos y tratar con las personas relacionadas con la organización, incluyendo políticos, funcionarios y representantes de organizaciones sociales.
  • Pensamiento crítico, analítico y amplio para diseñar las estrategias más adecuadas a los intereses de la organización que representa.
  • Habilidad para ejecutar proyectos de manera eficiente cumpliendo con períodos de tiempo cortos.
  • Espíritu proactivo con habilidad para trabajar de manera independiente y supervisar varios proyectos a la vez.
  • Capacidad de extraer y sintetizar información valiosa de múltiples fuentes, así como de encontrar soluciones creativas a problemas complejos.
  • Habilidad para organizarse y gran capacidad motivacional.
  • Trabajador en equipo.
  • Buena presencia para representar a la organización al más alto nivel.

Si estáis buscando equipo para vuestros departamentos, ya sabéis qué habilidades tenéis que detectar en los candidatos.

Borrador ley de transparencia

La futura ley de transparencia catalana se va perfilando lentamente en una ponencia conjunta en el Parlament. Según el último borrador del texto al que ha tenido acceso EL PAÍS, finalmente se regularán los grupos de presión y se ampliarán los sujetos sobre los que se podrá aplicar la ley, como por ejemplo las universidades […]

transparenciaLa futura ley de transparencia catalana se va perfilando lentamente en una ponencia conjunta en el Parlament. Según el último borrador del texto al que ha tenido acceso EL PAÍS, finalmente se regularán los grupos de presión y se ampliarán los sujetos sobre los que se podrá aplicar la ley, como por ejemplo las universidades públicas. Durante la pasada legislatura ya se empezó a tramitar la norma, un proceso que no finalizó por la convocatoria de elecciones anticipadas. La actual ponencia, que se constituyó en febrero, ha seguido trabajando en la propuesta hecha por los servicios jurídicos del Parlament y, hasta ahora, se han discutido 40 de los 80 artículos del texto original.

El borrador indica que se creará un registro de lobbies aunque no especifica cómo porque los diputados han decidido prorrogar el debate por la falta de acuerdo inicial. Actualmente, el proyecto explicita que el registro de grupos de interés deberá incluirse en el Portal de la Transparencia, herramienta destinada a que los ciudadanos puedan encontrar y pedir la información pública. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, presentó un proyecto inicial de esta página web en julio, aunque no incluía todas las funciones que la ley le atribuirá. Según explican diputados de distintos grupos, la regulación final debería permitir a los ciudadanos saber qué colectivos han influido en la toma de decisiones gubernamentales y en la aprobación de leyes. Fuentes de CiU abogan también por crear un código de buenas prácticas en la relación del Gobierno con los grupos de presión y establecer un régimen sancionador de lobbies, pero esta opción aún no se ha plasmado en el escrito.