David Córdova sobre los lobbies

David Córdova sobre los lobbies

Artículo publicado en FORBES



FORBES
Más sociedad civil
La Plataforma de Afectados por la Hipoteca recibió un premio del Parlamento Europeo en 2013 por presionar, entre otras cosas, para que se endureciesen las garantías legales contra los desahucios. El Instituto de la Empresa Familiar, que agrupa a compañías que concentran más del 17% del PIB español, se autoimpuso unos estrictos principios de buen gobierno en 2005 que el Parlamento terminó convirtiendo en una ley un año después.
En este sentido, dice, una democracia sin grupos de interés “no es una democracia sana” porque deja en el arcén a buena parte de la sociedad civil, sean ONG, grupos de emprendedores, asociaciones de consumidores o patronales de grandes multinacionales de la energía.
“Es clave que existan muchas entidades, que estén registradas, que sus intereses se opongan entre sí, que puedan actuar en igualdad de condiciones y que se apruebe una exigente ley de transparencia que no limite la participación”.
David Córdova considera a los lobbies “entidades con capacidad para representar intereses de forma legítima ante las instituciones públicas”. Es cierto que esa representación persigue cambios normativos que favorecen a sus socios, pero eso no quiere decir que puedan beneficiar también al resto de la sociedad.

Con luz y taquígrafos
La opacidad tiene menos amigos entre los grupos de interés de lo que indica su leyenda negra. Más luz y más taquígrafos permitirían a los lobbies saber a qué atenerse en sus relaciones con la administración y con los grupos rivales, dificultarían las prácticas corruptas, pondrían palos en las ruedas de los conseguidores y les ayudarían a cosechar la legitimidad social que a veces les falta y que es tan crucial en su labor.