INFLUENCIA LEGÍTIMA

CEO & Founder de Vayable: “Si los destinos desaparecen, el turismo desaparece.”

En 2011, la historia del “sharing economy” no había hecho más que empezar. Uber no existía aún y Airbnb era una empresa de 15 empleados.

Escrita para Infohoreca  por Elena Herrero – Beaumont, socia directora en Vinces

En 2011, la historia del “sharing economy” no había hecho más que empezar. Uber no existía aún y Airbnb era una empresa de 15 empleados. Los grandes impulsores de Silicon Valley, jóvenes talentosos y motivados en el ecosistema perfecto, se disponían a cambiar el mundo. En la mayor parte de los casos sin saberlo. Seis años más tarde, sus compañías han revolucionado los sectores productivos de decenas de países, y han dinamizado hasta límites imprevisibles la manera de viajar de millones de usuarios.

Los primeros en verse afectados por toda esta corriente han sido los sectores de bienes y servicios más tangibles, como los hoteles y los taxis. Ahora, las ciudades se están convirtiendo en el foco de todas las conversaciones, pues nadie sabe cómo recibir y hospedar a la oleada masiva de turistas que pueden viajar de manera más asequible y creativa a los principales centros urbanos. Todo el mundo se pregunta cómo lograr una mayor sostenibilidad.

Al mismo tiempo, existe por parte del turista una sensación de aburrimiento, de que todo se ha aplanado de tal manera debido a la globalización económica y tecnológica que los destinos se convierten en escenarios prefabricados, sin ninguna tensión o estímulo diferencial para la mente del que viaja. Poco queda ya en el mundo de aquellos años post coloniales en los que el turista y el viajero se diferenciaban dramáticamente. En la mítica película “El Cielo Protector” de Bernardo Bertolucci basada en la novela de Paul Bowles, Porter (interpretado por el magnífico John Malkovich) responde a medias a su amigo Turner (Campbell Scott) sobre la diferencia entre un turista y un viajero. “Un turista es alguien que piensa en volver a casa desde el momento en que aterriza.” Y su mujer, Kit (la maravillosa, Debra Winger), remata la respuesta, “mientras que el viajero puede que no vuelva jamás.” Los viajeros ya no saben donde perderse, pues todo parece similar.

Estos dos fenómenos presentan una problemática que merece la pena explorar para, a ser posible, llegar a unas soluciones, aunque sean parciales. La cuestión concreta ante la que nos encontramos se reduce a cómo la tecnología puede ofrecer experiencias únicas a los viajeros (quedémonos mejor con el concepto de viajero) que garanticen a su vez la sostenibilidad de los destinos. Esta cuestión nos motivó a celebrar el segundo desayuno ejecutivo en Vinces con líderes del sector y una invitada especial, la californiana Jamie Wong, fundadora de Vayable, una plataforma tecnológica de experiencias turísticas.

“Si los destinos desaparecen, el turismo desaparece,” explicó Wong como punto de arranque de la conversación. Para la fundadora de una de las empresas más exitosas de Silicon Valley en la generación de experiencias entre guías locales y viajeros, es preciso y necesario fomentar la sostenibilidad de los destinos a través del desarrollo de un verdadero concepto de lo que es el viaje. Aquí las empresas turísticas tienen la responsabilidad de incluir no sólo métricas de números en sus planes, sino también métricas sociales y medioambientales. Con esto frenaríamos la erosión que están sufriendo en estos momentos miles de destinos.

Para los participantes, la clave reside en el compromiso de las empresas a ofrecer más sostenibilidad y más largo plazo. En este sentido está trabajando con tesón Kavita Parmar, la fundadora de IOU, una start-up centrada en revolucionar el mundo textil mediante un cambio del modelo productivo, con el objetivo de que todos los que participan en la confección de una prenda ocupen un papel protagonista ante el consumidor final. Sin ánimo de bromear, pero provocando la risa de toda la mesa, Parmar explicó que ella diseña sus planes de negocio a 100 años.

La tecnología va tan rápido que las instituciones no se adaptan, veremos el progreso en unos años

Otro de los intervinientes, Alex Luzárraga, vicepresidente del gigante tecnológico Amadeus, compartió que la estrategia corporativa de la compañía es precisamente crear el futuro del viaje, generando valor económico pero al mismo tiempo comprometiéndose con aspectos sociales cruciales, como podría ser la accesibilidad. Pero para Luzárraga la clave no sólo está en las empresas, sino también en el regulador que se mueve a contrarreloj. “La tecnología va tan rápido que las instituciones no se adaptan, veremos el progreso en unos años,” dijo.

Ahora mismo estamos en el proceso de elaboración de un documento de trabajo con otras observaciones relevantes que se realizaron en el desayuno, pero finalizamos esta tribuna con una reflexión de Luis Llorca, Director General de Global Blue: “No está claro que la tecnología ayude a generar sostenibilidad.” Efectivamente no lo está. Son los valores de las empresas, el regulador y el ciudadano los que marcarán la diferencia. En este sentido, el gran reto es consensuar en cada ciudad y región unos principios rectores que garanticen esa sostenibilidad manteniendo el atractivo como destino final de esos viajeros que buscan perderse de verdad.

(Texto extraído de la sección Perspectivas  publicada en Inforheca en su número de mayo/junio de 2017)