INFLUENCIA LEGÍTIMA

Trump y el turismo: equilibrio en la seguridad

Entrevista a Alfonso González, consultor en Vinces, publicada en Hosteltur

Trump y el turismo: equilibrio en la seguridad

Entrevista a Alfonso González de León, consultor en Vinces, publicada en Hosteltur

La seguridad es un objetivo primordial para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así lo anunció en su campaña electoral y en ello insiste desde la Casa Blanca.Y en ese empeño ha establecido algunas medidas que podrían cercenar el avance de la industria turística, que aporta el 2,7% del PIB de su país.

Por el momento no han desincentivado la llegada de turistas internacionales, pero podrían tener efecto más adelante, según explica Alfonso González de León, consultor senior de Vinces (firma especializada en el ámbito de los asuntos públicos).

  • ¿Cómo pueden afectar las nuevas medidas de Trump al desarrollo de este sector?
  • ¿Cómo son las relaciones entre las empresas, en general, y Donald Trump? ¿Temen una inestabilidad legislativa?
  • ¿se podría llegar al impeachment?

Respuesta a estas preguntas y otras en la entrevista completa.

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II Desayuno Turismo: Tecnología, experiencia y #TurismoSostenible

Descarga las conclusiones aquí

III Desayuno-coloquio de directores de Public Affairs de compañías farmacéuticas

Desayuno: Tecnología, experiencia y turismo sostenible

Desde Vinces somos conscientes de los retos que rodean al sector turístico en la nueva era digital. El pasado 4 de mayo organizamos el segundo desayuno ejecutivo para debatir sobre el papel que las nuevas tecnologías pueden tener a la hora de ofrecer experiencias singulares al viajero que permitan un desarrollo más sostenible del turismo.


  • Introducción
  • Descarga las conclusiones aquí

  • Impacto mediático

El sector turístico de Estados Unidos teme pegarse un Trump-azo

Las Medidas de la Administración Trump asustan al Sector Turístico Estadounidense y sus previsiones económicas.

La industria del turismo en Estados Unidos está moviendo ficha frente a las políticas restrictivas en el ámbito de los viajes que está proponiendo Trump, por el miedo a que estas medidas puedan frenar la llegada de turistas internacionales y perjudicar a la economía del país.

Medidas adoptadas por la Administración Trump

Trump tiene una motivación clara: la seguridad. Sin embargo, en aras de la protección de los ciudadanos americanos, el presidente ha tomado varias decisiones que pueden elevar la percepción entre los viajeros de que no son bien recibidos en Estados Unidos o de que la entrada va a ser muy complicada, bajo la presunción de que cualquier turista es un posible terrorista.

El primer motivo de preocupación fueron las prohibiciones aprobadas por Trump para la llegada de viajeros procedentes de seis países de mayoría musulmana, que siguen suspendidas por la justicia a la espera de que los tribunales resuelvan definitivamente sobre su constitucionalidad.

Pero recientemente han venido más medidas. Primero, el Departamento de Seguridad Nacional vetó el acceso de algunos aparatos electrónicos (aquellos más grandes que un móvil) en las cabinas de los vuelos internacionales provenientes de ciertos países de Oriente Medio y África, lo que obliga a los pasajeros a facturarlos.

Pocos días después, el Departamento de Estado envió órdenes a todas las secciones consulares de sus embajadas para incrementar los controles de seguridad a la hora de conceder visados a turistas, viajeros de negocios y familiares de residentes americanos. Pese a que estar reglas no se aplican para los países incluidos en el programa de exención de visados (entre los que se encuentra España), esta decisión puede dificultar la entrada de millones de personas a Estados Unidos, en aplicación de la política de “escrutinio extremo” que Trump había anunciado en campaña.

Y por último, en su proyecto de presupuestos (pendientes de aprobación), Trump ha propuesto incrementar un impuesto aplicable a los billetes de avión para ayudar a cubrir los gastos de la TSA (Transportation Security Administration), agencia a la que pertenecen los empleados de seguridad y control de los aeropuertos. El incremento sería de un dólar por vuelo (de $5,60 a $6,60), con el propósito de recaudar 40 mil millones de dólares en los próximos 10 años.

El conjunto de estas medidas pone en riesgo al sector del turismo internacional, que en Estados Unidos genera unos 250 mil millones de dólares al año y sustenta más de 1,1 millones de puestos de trabajo. El país recibió 77,5 millones de turistas extranjeros en 2015, lo que supone el 6,5% de los viajes internacionales a nivel mundial. Por su parte, el sector turístico en general representa el 2,7% del PIB de Estados Unidos y es la séptima actividad económica que más empleo genera en el país.

Con estas cifras, Roger Dow, presidente de la U.S. Travel Association, ha afirmado que una caída del 5% del turismo internacional costaría a la economía americana entre 12 y 15 mil millones de dólares y decenas de miles de empleos. Por ello, Dow ha advertido que aunque la seguridad debe ser una prioridad, las decisiones de Trump pueden desincentivar a millones de turistas legítimos que aportan riqueza y beneficios económicos.

“América está cerrada al terrorismo, pero estamos bien abiertos a viajeros legítimos y les damos la bienvenida; los queremos”.

Movilización del Sector Turístico en Estados Unidos

Los principales líderes turísticos en Estados Unidos se están movilizando para evitar otra “década perdida” para el sector (como la que se produjo tras los atentados del 11-S de 2001), o que, en cualquier caso, se pueda frenar la tendencia positiva de los últimos años. Desde que el turismo internacional a Estados Unidos tocara suelo con 41,2 millones de visitantes en 2003, el número ha ido subiendo hasta los más de 77 millones actuales, y con previsiones de llegar a 94,1 millones en 2021, según el Departamento de Comercio americano.

El turismo no quiere que estas estimaciones se vean truncadas por la llegada de Trump, de forma que sus responsables han afirmado que el mensaje que quieren trasladarle al presidente es muy simple: “América está cerrada al terrorismo, pero estamos bien abiertos a viajeros legítimos y les damos la bienvenida; los queremos”.

En este sentido, Dow se ha mostrado optimista en poder reunirse pronto con miembros del gobierno para trasladarles la relevancia del turismo para la economía, con la esperanza de que Trump, como empresario hotelero que es, entienda la preocupación del sector.

Asimismo, decenas de representantes del sector están haciendo lobby también en el Congreso, defendiendo las bondades del turismo para que congresistas y senadores respondan también a las iniciativas restrictivas de Trump.

En un mundo globalizado, la competitividad entre destinos turísticos es feroz, y cualquier detalle puede traducirse en una pérdida de viajeros que deciden pasar sus vacaciones o celebrar sus eventos en otro lugar. La fijación de Trump con la seguridad está teniendo efectos en la llegada de turistas al país, y el presidente tendrá que encontrar el equilibrio entre proteger a sus conciudadanos y no espantar a aquellos que vienen de fuera y que son fuente de riqueza y empleo para muchos de esos mismos americanos.

Alfonso

 

Desayuno Ejecutivo – Turista y Ciudadano

Hacia una política turística sostenible

La sociedad civil se está activando gracias a las nuevas tecnologías. Un claro ejemplo de este fenómeno es la situación que viven algunas ciudades ante la gran afluencia de turistas, hecho que genera retos importantes a la hora de conciliar la política turística con los intereses de los ciudadanos.

Barcelona es el exponente español más claro. Con más de un millón y medio de habitantes, el año pasado superó su record de visitantes llegando a los más de ocho millones, lo que supone un crecimiento del 5,4 por ciento con respecto al año anterior. Esta cifra, lejos de ser considerada como un éxito, no hace más que acrecentar el debate sobre la sostenibilidad del modelo turístico de la ciudad. La alcaldesa Ada Colau ha decidido controlar el auge de viajeros a través del Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT), que se aprobó el pasado marzo e incluye medidas restrictivas para el establecimiento de nuevos alojamientos turísticos. :

Pero Barcelona no es la única ciudad que se enfrenta a este fenómeno, ya que en los últimos años ha proliferado un tipo de turismo muy enfocado a los jóvenes europeos que ven España como un destino de fiesta; de hecho se habla ya de “el mapa del turismo de borrachera en España” donde ciudades como Gandía (Valencia) o Magaluf (Mallorca) sufren a este tipo de visitantes.

En ambos casos los ciudadanos se han movilizado para pedir un mayor control de la policía en las fiestas nocturnas, unos mejores servicios de limpieza –que se ven desbordados por los niveles de suciedad que la noche deja a su paso– o medidas contra las empresas que favorecen este tipo de turismo. En línea con estas demandas, algunas formaciones políticas en territorios cono Baleares, Canarias o Valencia han empezado a plantear iniciativas parlamentarias sobre la posibilidad de limitar u ordenar mejor la llegada de turistas.

España también atrae otros tipos de turismo de mayo calidad, entre ellos el denominado “turismo de compras”, cuyo máximo exponente es el turista chino que de media gasta 1.000 Euros€ en sus visitas. Como ejemplo, la semana pasada un empresario chino fletó un avión para 2.500 empleados que según Tiens, la empresa que ha regalado este viaje a España, dejará un total de siete millones de euros.

Estamos por tanto ante una nueva era del turismo en la que se busca la convivencia entre el ciudadano y el turista, y en el que las Administraciones Públicas intentan abordar políticas de turismo sostenible que, en ocasiones, no convencen al sector. No debemos olvidar que el turismo aporta a la economía española 124.000 millones de euros, y las previsiones para este año siguen siendo de crecimiento de la actividad.

Desde Vinces, queremos conocer la opinión de todos los representantes del sector turístico para poder, juntos, impulsar estas políticas sostenibles donde tanto sociedad civil como empresarios y administraciones encuentren el equilibrio perfecto. Por ello, organizamos con las principales empresas del sector un Grupo de Trabajo que tendrá lugar el 23 de mayo donde trataremos de dar respuesta a las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo pueden las empresas gestionar las medidas restrictivas del turismo planteadas en algunas comunidades autónomas?
  • ¿Qué estrategias deberían llevar a cabo las empresas para integrar mejor la experiencia de los turistas y la percepción ciudadana?
  • ¿Qué políticas públicas (ej. horarios comerciales, licencias, empleo, etc.) están afectando a la relación entre turista y ciudadano?

Si eres responsable de Relaciones Institucionales o de Comunicación de una empresa relacionada con el sector turístico, ¡apúntate!