INFLUENCIA LEGÍTIMA

La Legitimidad Social de la industria farmacéutica

Legitimidad social mediante información veraz, transparencia y participación en la sostenibilidad del sistema

Un 45% de las asociaciones de pacientes considera que la reputación de la industria farmacéutica es buena según la organización londinense Patientview, que encuesta a más de mil asociaciones en 72 países y que publicó sus resultados este mes de marzo; tres años atrás sólo el 34% de los encuestados opinaba así. De los que mantuvieron esta opinión positiva, un 75% consideró que la industria ha aportado productos o soluciones de alto valor añadido en el 2015. Por el contrario, un 75% de los encuestados afirmó que la política de precios de la industria no es justa, a excepción del caso español donde sólo el 35% lo consideró así. ¿Podemos estar satisfechos?

No hay nada nuevo al afirmar que la industria farmacéutica nunca ha gozado de buena reputación, pero impulsada –y en casos forzada- por las corrientes de buen gobierno y  transparencia, el sector farma está adoptando medidas para revertir este lastre. Sin embargo, esta cambio de imagen no es el resultado de una buena campaña de comunicación –bienvenida sea–, sino que este paradigma está siendo liderado por aquellos CEOs que están adaptando su modelo de negocio y de representación institucional a su legitimidad social. Legitimidad social entendida como la licencia social reconocida por todos los agentes (pacientes, sociedades científicas, médicos, funcionarios, autoridades, agencias) por la que la compañía busca maximizar beneficios y al mismo tiempo contribuye a la sostenibilidad del sistema de salud. En el siglo pasado, apoyar la sostenibilidad del sistema se podría ver como una externalidad negativa que impactaba negativamente en los beneficios. Hoy, los beneficios de la compañía dependen de su legitimidad social, de apoyar la sostenibilidad del sistema.

La conversación entre una compañía farmacéutica, a mi juicio, y un director general de salud de una Comunidad Autónoma, no puede centrarse en discutir sobre el posicionamiento de valor de un medicamento, sino que la conversación debe tener como centro al paciente. Como escuchaba recientemente a un decano de las relaciones institucionales, “nuestra conversación tiene que ser cómo hacemos para que los pacientes estén en su casa, que no necesiten un ingreso y que si lo necesitan, no pasen por urgencias”.  Legitimidad social significa que la compañía también piense – como también decía este directivo- “cómo ayudar al sistema para tener pacientes activos, que se responsabilicen de su salud y que cuando estén enfermos sepan gestionar su enfermedad, porque esto es lo más sostenible”, más allá de vender cajas.

Legitimidad social es aportar información veraz al Ministerio de Sanidad y a la AEMPS, pero también a los médicos, a las sociedades científicas y a los profesionales de la salud.

Legitimidad social es hacer transparentes las relaciones con todos los agentes, desde los decisores políticos y reguladores a las asociaciones de pacientes. Hace unos días Farmaindustria se incorporó al registro público de intereses de la CNMC.

Legitimidad social es generar puentes de diálogo con las asociaciones de pacientes y con la ciudadanía. No se trata de hablar de las bondades de nuestros productos o ser patrocinadores de eventos sino de escuchar necesidades, recoger información y pensar soluciones que faciliten la vida de los pacientes.

“Legitimidad social mediante información veraz, transparencia y participación en la sostenibilidad del sistema”

La industria farmacéutica, a mi juicio, no tiene delante un problema de reputación, sino que afronta el reto de incrementar su legitimidad social. Una legitimidad reconocida a base de trasladar información veraz, transparentar sus relaciones con los agentes y ejercer una participación proactiva e interlocución sincera para hacer sostenible la sanidad como uno de los ejes de cualquier política pública. Aquí radica la diferencia entre la vieja y nueva dirección de las compañías farmacéuticas.

David Córdova (Doctor en Derecho Constitucional)

Socio de Vinces y Profesor IE Business School

Esta Tribuna fue publicada en versión más reducida en Correo Farmacéutico (2-05-16)

Correo Farmacéutico

El departamento de Public Affairs & Market Access en el lanzamiento de un medicamento

Los elementos que definen la trazabilidad entre Public Affairs/Market Access y el lanzamiento de un medicamento.

En el sector farmacéutico vivimos unos momentos apasionantes de cambio para aquellos que dentro de las compañías ostentan las funciones de public affairs, government affairs o market access. Consideramos que hay tres aceleradores de este cambio:

  1. Gobierno central y Comunidades Autónomas están convencidos de que la prestación sanitaria es un eje básico del bienestar de la sociedad, pero al mismo tiempo se mueven sus cimientos para hacerlo sostenible económicamente. Y a veces -sin mirar más allá de la legislatura de Gobierno- se adoptan soluciones de corto plazo que pasan por el recorte de los precios del medicamento.
  2. La industria carece de legitimidad social, entendida como la correspondencia entre sus intereses privados y el interés general, y el reconocimiento de la sociedad de esta correspondencia. En el caso del lanzamiento de un medicamento podríamos decir que este interés general se traduce en las garantías de calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos, así como en la transparencia y objetividad de las decisiones de aprobación (financiación y precios, etc.). Hay voces que consideran que se están realizando presiones desproporcionadas a las instituciones públicas, y esto afecta gravemente a la capacidad legítima y necesaria de interlocución con lo público.
  3. En el management de las compañías farmacéuticas no están siempre bien definidas las funciones de public affairs, government affairs o market access; y las Unidades de Negocio, el departamento de marketing o el mismo CEO no conocen o no perciben el retorno de la actividad.

Ante esta realidad, se observa que el nuevo management de las compañías farmacéuticas está empoderando  a los departamentos responsables de la relación con los responsables políticos y funcionarios públicos y con los stakeholders sociales. Ahora bien, sólo dota de personal y recursos cuando se ve una trazabilidad clara entre la actividad de estos departamentos y los objetivos de negocio de la empresa. Esto supone que necesariamente podamos responder a ciertas preguntas: ¿Por qué tenemos que destinar recursos a la relación con los políticos? ¿Por qué puede ayudar a market access el acuerdo de colaboración con un Think Tank? ¿Cómo cierra public affairs un acuerdo de colaboración basado en resultados?

En los próximos días, con un grupo de expertos, queremos profundizar en la trazabilidad de las acciones de public affairs y el lanzamiento de un medicamento y determinar qué elementos definen esta relación. Estamos seguros de que esta nueva reflexión servirá a la comunidad de public affairs y market access del sector farmacéutico.

Os seguiremos contando…


 

Si usted es el responsable del departamento de Public Affairs en una organización del sector farmacéutico y desea participar en este desayuno ejecutivo que tendrá lugar el próximo 12 de abril, háganos llegar sus datos a través de este formulario.

El sector agroalimentarios y los Parlamentos

¿Cómo afrontar la fragmentación parlamentaria desde el sector agroalimentario?

La prolongación de la interinidad gubernamental y los continuos debates públicos, tanto jurídicos como políticos, a los que estamos atendiendo estas últimas semanas, son muestra de que vivimos un tiempo diferente en lo político. Esta, como resulta lógico, tiene su principal proyección institucional en sede parlamentaria. Las organizaciones empresariales también tienen que prestar una particular atención al desarrollo de los acontecimientos y estar preparadas para esta nueva realidad. De poco sirven algunas metodologías tradicionales a la hora de defender los intereses empresariales. El sector agroalimentario, al igual que muchos otros, no debe ser ajeno a esta realidad y ha de saber afrontar los retos que se le plantean.

Según los datos que facilita Marca España, el sector agroalimentario emplea a más de dos millones de personas y genera el 9% del PIB. Su potencialidad hace que constituya uno de los vectores del debate político y parlamentario. Dicha importancia proyectada en toda una cadena de valor, hace que el sector se vea afectado por todos los niveles competenciales: europeo, nacional, autonómico e incluso local. Su transversalidad se pone de manifiesto además en la amplitud de las materias que afectan a la referida cadena: desde la Política Agrícola Común, uno de los vectores esenciales de la realidad europea; pasando por la denominada “fiscalidad verde”, el reciclaje y la sostenibilidad; hasta los horarios comerciales, el consumo o la seguridad alimentaria.

Todas estas cuestiones han formado parte inevitablemente de los posicionamientos políticos, del debate parlamentario y de la realidad normativa. Sin embargo el escenario actual hace que  no valgan algunas de las estructuras tradicionales de trabajo. ¿Cuáles son las tareas a desarrollar?

Algunas ya se deben haber desarrollado, tales como el trabajo con los partidos políticos a efectos de plasmar las ideas más relevantes en los programas electorales. Posteriormente se debería analizar el éxito o no de dicho trabajo.

En esta fase de interinidad, y ante la ausencia de una mayoría absoluta, la atención se ha de focalizar a los acuerdos que se puedan ir alcanzando. A título de ejemplo, el denominado Acuerdo para un Gobierno reformista y de progreso, contempla un Plan Estratégico para la Industria Agroalimentaria, que se concreta en el incremento de la presencia de los productos españoles en los mercados exteriores mediante una acción coordinada de las Administraciones Públicas con el sector que permita la apertura de nuevos mercados y la consolidación de los actuales.

También durante esta fase se están comenzando a registrar iniciativas a las que es necesario atender. En el Congreso de los Diputados, entre muchas otras iniciativas, ya se ha registrado una Proposición no de Ley por parte de Ciudadanos respecto a la disminución del desperdicio de alimentos en el sector de la distribución para su debate en Comisión. Ya tenemos igualmente la composición en el Congreso y en el Senado de las Camisones de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente; a las que corresponderá decidir en el plano normativo y político en muchas ocasiones. La elaboración de perfiles de los protagonistas que no sean meras biografías, el análisis de sus trayectorias políticas, posicionamientos en redes sociales, debates públicos…servirán para conocer al político y a la persona, su familiaridad con el sector, sus inquietudes en el plano geográfico y, lo que es más relevante, la identificación de potenciales vías de colaboración.

No podemos olvidar por otro lado que los Parlamentos autonómicos están en plena actividad y, en línea con lo arriba apuntado, se producen numerosos debates sobre el sector en los que los nuevos actores políticos también están participando, haciendo uso de todas las herramientas parlamentarias: desde las preguntas orales sobre el sector lácteo en la Junta General del Principado de Asturias hasta Proposiciones no de Ley sobre las  cuotas del  sector pesquero en el Parlamento de Galicia.

La creación de un sistema estable para seguir estas iniciativas se muestra como un elemento esencial en la estructura de trabajo de cualquier organización del sector. Poder conocer las prioridades, gestionar los riesgos, detectar las oportunidades, identificar a potenciales interlocutores, desarrollar mecanismos estables de colaboración, analizar las transacciones a las que se están llegando, observar la posible modificación de posturas de los actores tradicionales, conocer el posicionamiento de los nuevos, y optimizar el partenariado público-privado son algunas de las ventajas que se pueden obtener.

Un Parlamento fragmentado, aunque resulte paradójico, puede aumentar su poder en los pesos y contrapesos institucionales. Ahora bien, también incrementa el número de actores a tener en cuenta, la necesidad de poner en la balanza muchos intereses y consiguientemente, exige de un esfuerzo mayor de trabajo en esta institución. El sector agroalimentario, de los más importantes en nuestro país, no puede dejar de hacerlo…


 

El próximo día 22 de abril a las 09:00 tendrá lugar el Desayuno sobre el Sector Agroalimentario, en el que daremos respuesta a preguntas como:

  • ¿cómo promover los intereses del sector en un escenario político sin precedentes?
  • ¿cómo “moverse” en un Parlamento sin mayorías?
  • ¿cómo negociar un proyecto de ley con un gobierno de coalición?
  • ¿cómo establecer estructuras estables de participación del sector?
  • ¿cómo anticiparse al cambio, gestionar posibles riesgos y detectar oportunidades?

Si usted es el Responsable de Asuntos Corporativos y de Gobierno de una empresa perteneciente a este sector y desea asistir, apúntese en este link.