INFLUENCIA LEGÍTIMA

Hablemos de desigualdad

Ethic celebra su 5º Aniversario

 

Hablemos de desigualdad

Elena Herrero-Beaumont, Consejera Editorial de Ethic y Socia de Vinces, modera el debate sobre el déficit de igualdad desde un punto de vista ético, económico, filosófico y educacional.


Ethic

Emilio Ontiveros, Adela Cortina, Ignacio Torreblanca y José Antonio Marina exponen sus puntos de vista sobre la problemática más actual.

Ethic celebra su quinto aniversario debatiendo sobre un tema clave: el déficit de igualdad desde un punto de vista ético, económico, filosófico y educacional. José Antonio Marina, Emilio Ontiveros, Adela Cortina y José Ignacio Torreblanca analizaron la problemática más actual en el debate organizado por esta revista.

En estos cinco años, Ethic ha contado muchas cosas. Pero hay un tema troncal que sobrevuela, cuando no incide en profundidad, en cada uno de sus artículos, reportajes, entrevistas y columnas de opinión: la igualdad de oportunidades. No como un hecho -tristemente-, sino como un objetivo, necesario, a alcanzar. Esta es la línea editorial que define a la revista. El camino hacia un mundo sostenible pasa, necesariamente, por desterrar desigualdades.

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Mujeres de hoy: rompiendo barreras

Elena Herrero participa en un encuentro de Women21

Mujeres de hoy: rompiendo barreras

La plena participación de la mujer, en todos los sectores y a todos los niveles, resulta fundamental para construir sociedades más justas y economías más robustas. ¿Cómo romper los techos de cristal sin antes deshacerse de los estereotipos de género? Ethic reúne a un grupo de mujeres de distintos ámbitos y generaciones en un nuevo encuentro de Woman 21, que ha contado con la colaboración de Telefónica.



Ethic
Rita Maestre: «Todo lo que asumamos como biológico, lo asumimos también como intrínseco e irreformable»

Elena Valderrábano: «Aún está mal visto que haya hombres que prefieran quedarse en su casa cuidando de sus hijos»

Ana Sáenz de Miera: «Tenemos que aprender a gestionar el tiempo y el sentimiento de culpa»

Elena Herrero-Beaumont: «La mujer es la recién llegada a un club de hombres, regido por unas reglas en las que no está entrenada»

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La influencia en Internet

Nuevas herramientas de influencia en el entorno online

El pasado 25 de julio Adecco publicaba la XII edición de la encuesta “¿Qué quieres ser de mayor?”, y entre los resultados aunque siguen apareciendo los clásicos (policía, profesora, futbolista, etc) se cuelan nuevas profesiones como los YouTubers que, aunque a nosotros nos puedan parecer tendencia, para ellos ya es una realidad y una opción de vida.

Pero, ¿qué es en realidad un YouTuber? ¿Qué es un influencer? ¿Qué hace que el contenido de estos vídeos o posts se vuelva viral? Cómo ya comentaba en un artículo anterior, se trata de conectar con la audiencia a través de las emociones, para que tus seguidores compartan tu contenido con otro círculo similar que pueda empatizar de la misma manera con el vídeo, y éste se vuelva viral.

Estos famosos digitales cuentan con millones de seguidores en sus redes sociales.

  • En temas de videojuegos destacamos a “El Rubius”, cuyas cifras asustan: 7,28 millones de seguidores en Twitter, más de 20,4 millones de seguidores en YouTube y 4,2 millones en Instagram, 3 libros publicados, apariciones en películas como Torrente 5 o entrevistas en televisión.
  • Si nos vamos al mundo de la moda, una gallega, Alexandra Pereira con su blog “Lovely Pepa” con el que lleva marcando estilo desde 2009 es una de las influencers más importantes del panorama internacional. También con entrevistas en televisión, con 73,4 millones de seguidores en Twitter, 1,2 millones en Instagram, y más de 39.000 suscriptores en su canal de YouTube que ha inaugurado hace menos de seis meses.

Millones de personas que han decidido libremente seguirles, no para beneficiarse de una promoción o un descuento en una tienda sino porque su contenido les resulta interesante, útil y enriquecedor. Podemos definir a los influencers como aquellas personas que tiene gran presencia y credibilidad en las redes sociales, y que tienen tanta influencia entre sus seguidores, suscriptores, lectores, etc. que se convierten en prescriptores. Es decir, se convierten en dueños de una base de datos completamente segmentada por gustos, aficiones, estilos de vida, variables geográficas y demográficas. Y es este apoyo incondicional de sus fans lo que les hace ser atractivos para las empresas.

El último Estudio de Inversión Publicitaria en Medios Digitales publicado por IAB, muestra que en el primer semestre de 2016 se han invertido más de 754 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 24,4% respecto al mismo periodo del año anterior. Además, el Global Trust Advertising de 2015 muestra que el 83% de los consumidores confía plenamente en las recomendaciones de amigos y familiares, y otro 66% afirma que confía en las opiniones que otros usuarios publican online.

Así los influencers se convierten en una herramienta clave en las estrategias de marketing tanto online como offline para las empresas. Dulceida, otra de las blogueras más influyentes del panorama español, comentaba en una entrevista cómo unos zapatos que mostró en una de sus fotos de Instagram se agotaron en menos de dos días.

Y aunque la inversión en este tipo de marketing no es barata (algunos influencers llegan a cobrar entre 5.000 y 20.000 euros por asistir a un evento, o escribir un post sobre un determinado producto) el retorno vale la pena.

¿Serán nuestros hijos futuros influencers? Sólo el tiempo lo dirá.

 

“Es preocupante el espíritu antiempresa que hay en España”

Entrevista deconstruida – PAPEL, El Mundo

Entrevista a Elena Herrero-Beaumont

«Los ‘papeles de Panamá’ son un antes y un después en la lucha contra el fraude fiscal. Va a precipitar un cambio legislativo a favor de la transparencia para poner coto a los paraísos fiscales y el entramado de compañías offshore. Un ejemplo más de cómo la sociedad civil está removiendo los cimientos del poder».

«El lobby no se hace de arriba a abajo. También se puede hacer de abajo a arriba. A mayor legitimidad social, mayor capacidad de influencia política. Existe el lobby del bien»

«Influir en un político es legítimo si los argumentos se basan en estudios veraces. Por eso tener un registro de lobistas como el que se acaba de aprobar es muy necesario para que esta práctica sea transparente. Hay que ser claros en qué intereses defiende cada uno».

«Es preocupante el espíritu antiempresa que hay en España. Su demonización no ayuda a crear valor y refleja una sociedad muy maniquea, falta de espíritu crítico. Las empresas no son organizaciones que quieran hacer el mal, defienden sus intereses. La solución no es menos empresa, sino más rendición de cuentas a la sociedad».

«Aún hay muchas cuentas pendiente para mejorar la transparencia. Por ejemplo, la regeneración de las patronales, una parte fundamental de la sociedad civil. En España no han sido independientes por su dependencia a las subvenciones, que han sido el  cáncer de las asociaciones en España».

«Las élites están perdiendo poder en España. En los últimos cinco años grandes instituciones han perdido legitimidad y el descrédito ciudadano está canalizándose en un mayor protagonismo de la sociedad civil».

«Era vergonzoso que España fuera el único país de la UE junto a Chipre sin una Ley de Transparencia. Por fin la hay, pero es sólo un punto de partida.».

«¿Quién determina qué es el interés público? Empresas como Airbnb o Uber favorecen los intereses de los usuarios, pero perjudican a otros colectivos. ¿Quién debe fijar las reglas del juego? Ahora la ciudadanía puede organizarse para defender sus intereses ante los legisladores».

«Ahora hay gente que no va al Starbucks por desacuerdo con los impuestos que paga y se está movilizando. Eso obliga a las empresas a tener en cuenta las demandas sociales».

Entrevista publicada el 08 de mayo de 2016 en “PAPEL, El Mundo” por Marta G. Aller @GarciaAller

 

 

El despertar de la sociedad civil en España

¿Cómo desarrollar Legitimidad Social en el entorno de no mercado?

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Siempre se ha dicho que no teníamos sociedad civil en España. Nos lo decíamos nosotros mismos, con ese “quejío” de bar tan característico español. Pero también nos lo decían los que venían de fuera. Victor Mallet, el corresponsal del Financial Times de 2008 a 2012, se sorprendía de ver la escasa presencia e independencia de los think tanks, los intelectuales y los líderes de opinión en nuestro país. Y cuando lo ponía sobre la mesa con la, a su vez, característica sorna del inglés intelectual que nos mira por encima, a mi me dolía, porque era una verdad contrastada, y no una verdad cualquiera. Una verdad de la que depende un tercio de nuestro verdadero desarrollo democrático.

Pero a lo largo de los últimos cinco años, hemos ido viendo cómo la sociedad civil se ha ido despertando, desperezando y estirando. Quizás podamos hablar del 15M como origen del movimiento ciudadano en España. Un movimiento que ha tenido unos años de silencio y que ha vuelto a la trinchera política en las pasadas elecciones autonómicas y municipales que vieron consagrarse en alcaldesas de Madrid y Barcelona a una jueza desligada del entorno político del momento y a una activista social. Las diferentes iniciativas ciudadanas del 15M fueron incluso pioneras en el mundo entero, inspirando otros movimientos ciudadanos en Estados Unidos como Occupy Wall Street. En esta ocasión, España lideraba al mundo anglosajón.

Pero la sociedad civil de un país va más allá de un movimiento ciudadano. En Vinces hemos identificado seis categorías de stakeholders con suficiente presencia y poder como para articular las diversas demandas sociales y definir la agenda social frente a los poderes públicos y las compañías. Son las impulsoras de lo que llamamos Advocacy: Asociaciones de intereses (empresariales, sindicales, de consumidores, etc.); ONGs y Fundaciones; think tanks; medios de comunicación y foros; comunidades e influencers digitales; y escuelas de negocio y universidades.

De estas plataformas depende, como decíamos, un tercio de nuestro desarrollo democrático. Los otros dos tercios les corresponden a las empresas y al mercado y al estado. La forma del triángulo integrado por “Estado, Empresas y Mercado y Sociedad Civil” determina la calidad democrática de un país. Podríamos decir que nuestro triángulo, el español, era como una pirámide invertida, donde el proceso de toma de decisiones lo lideraban en la cúspide de esa pirámide decisores públicos y algunos decisores empresariales privilegiados. Pero ese triangulo se está invirtiendo para recuperar su forma natural.

Si algo bueno nos ha traído la crisis económica, es que se mira más cómo se gestiona el escaso dinero público. Los ciudadanos quieren saber si ha habido corrupción en esa gestión, y los escándalos de corrupción han acelerado el descrédito ya existente de las instituciones del Estado y de las empresas y de los mercados. Unos y otros carecen de legitimidad social, entendida como la virtud de una institución de ejercer su poder disfrutando al mismo tiempo de la confianza y credibilidad de una sociedad que se ve afectada por su actividad.

El hecho de que la sociedad civil se haya erigido en actor influyente viene muy determinado por la tecnología. La tecnología ocupa un papel fundamental en este despertar. Gracias a la tecnología los ciudadanos pueden acceder a mucha más información sobre los temas que les afectan. Pueden conversar, colaborar, conectar y actuar de una manera mucho más transversal. La tecnología nos empodera, nos despierta, nos permite actuar.

El afianzamiento de la sociedad civil española está impulsando un cambio en el Estado y en las compañías. En la agenda política y regulatoria ya están temas que hasta hace dos años eran propios de la agenda social, como el movimiento que iniciaron ONGs como Intermon Oxfam para combatir la evasión fiscal por medio de la transparencia. El resultado de este movimiento es la demanda estatal a las compañías de desglosar su contabilidad nacional para lograr una imposición más equitativa.

Por su parte las compañías y el mercado, y sin perjuicio de que su objetivo fundamental y legítimo sea maximizar resultados en beneficio de los accionistas e inversores, comienzan a desarrollar un cierto liderazgo comprometido con las problemáticas sociales y medioambientales, o incluso nacen con el objetivo último de ofrecer soluciones a través de su propia actividad. En general, se están viendo obligadas a cambiar de manera radical su relación con la sociedad si quieren ser actores relacionados en un ecosistema donde emergen problemas que hasta ahora solo los estados y los organismos internacionales se encargaban de afrontar. Las compañías ya no pueden contemplar a sus consumidores como los contemplaban en los años 80 y 90. Ahora los consumidores son ciudadanos empoderados, que se identifican con unos valores. Los propios empleados de las empresas son ciudadanos empoderados. Las compañías por tanto, tienen que redimensionar su relación con la sociedad. Y esto va mucho más allá de la responsabilidad social corporativa. Estamos hablando de dimensiones como el poder, la legitimidad y la gobernanza.

Ante este contexto, desde el departamento de Advocacy de Vinces ofrecemos las herramientas de transparencia y participación como soluciones para tender puentes entre las empresas y la sociedad civil. Ayudamos a las compañías a construir esa legitimidad social, participando de ese advocacy o poder social impulsado por las plataformas sociales. Establecemos verdaderas estructuras de participación para alinear sus intereses con el interés común o general y avanzar en los temas que nos afectan a todos. En el siglo XXI, si una compañía camina en dirección contraria al interés general, tarde o temprano perderá su valor en bolsa. No es un tema solo de ética es un tema de rentabilidad.

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Visita nuestro canal de Youtube para ver el primer video relacionado con el despertar de la Sociedad Civil Española.

 

 

 

 

El periodismo inmersivo como herramienta de cambio

Las nuevas experiencias a través de la tecnología

En una de las clases del master, un profesor nos comentaba que para que una campaña fuese viral además del componente gráfico y del contenido, era imprescindible que generase una reacción en el receptor. Apelar a sus emociones y a sus sentimientos se ha convertido en el factor más utilizado por los medios para que los mensajes conecten con el público objetivo.

Pero, ¿qué pasaría si pudiésemos sentir, ver o escuchar en primera persona lo que los medios tratan de mostrarnos? ¿Cómo reaccionaríamos ante un estallido de una bomba? ¿Cuál sería nuestra reacción si viésemos una injusticia?

Una de las tendencias que deja el Mobile World Congress para este 2016 es la realidad virtual, que está revolucionando tanto los portfolios de las empresas tecnológicas como a la sociedad.

En el mundo de las redes sociales, donde los vídeos ganan cada vez más importancia, su máximo exponente, Mark Zuckerberg, ha protagonizado una de las imágenes más impactantes pasando desapercibido en una sala repleta de personas. Él mismo comentaba que el futuro está en “compartir escenas” que den la sensación al espectador de estar ahí.

Otro de los líderes tecnológicos, Google, ha dejado a un lado los “wearables” que marcaron el debate del anterior congreso para desarrollar el proyecto “The Expeditions Pioneer Program.” Incluido dentro del programa “Google for education”, este programa trata de llevar la tecnología de la realidad virtual a las aulas, haciendo que la lección de turno cobre vida. Aunque aún no ha llegado a España, en Estados Unidos, Canadá o Suecia ya han empezado a implantarlo consiguiendo que tanto alumnos como profesores estén más motivados a la hora de aprender, ya que trasladan la lección a su realidad.

La realidad virtual en el periodismo: el immersive journalism

Una de las personas que más ha potenciado la realidad virtual en el periodismo ha sido Nonny de la Peña, fundadora de Emblematic Group. Su organización utiliza esta tecnología para transmitir las sensaciones de una noticia a las personas a través de lo que ha denominado periodismo inmersivo. Una de las noticias de las que esta empresa se ha hecho eco es la situación que viven los sirios diariamente. En este vídeo se muestra cómo recrean el ambiente de una calle siria en la que una niña canta pero su canto se ve interrumpido por el estallido de una bomba.

Syria Poject

Tras experimentar esta sensación los usuarios reaccionan, se posicionan ante un hecho porque han sentido en primera persona lo mismo que esa niña del video. Es decir, el usuario es capaz de experimentar ese sentimiento. Esto es un catalizador de cambio muy efectivo. En palabras de De la Peña, “la sensación de presencia es tan espectacular que provoca al espectador pensar en soluciones para el cambio.”

En el caso de España, el pasado enero se lanzó de la mano de The App Date con la colaboración de Designit y Virtual Natives, el primer laboratorio de periodismo inmersivo al que ya se han sumado grandes grupos de comunicación como Grupo Vocento, RTVE o A3Media entre otros.

En él además participan organizaciones sin ánimo de lucro como Oxfam Intermón descubriendo las posibilidades que esta tecnología tiene como herramienta de sensibilización y divulgación.

A la sociedad civil sólo nos queda esperar a que esta tecnología sea accesible para todos y se convierta en una realidad. Mientras tanto, en Estado Unidos ya han lanzado una campaña de movilización social para concienciar sobre las condiciones de vida de los presos en el sistema penitenciario norteamericano. ¿Cómo? Su equipo va a grabar cinco experiencias de realidad virtual, tras la adhesión de cientos de embajadores, harán llegar a 50 políticos estas experiencias a través de la realidad virtual para que experimenten en primera persona el sistema penitenciario americano.

National Day of Empathy

Advocacy, el poder social

¿Cómo afecta la sociedad y los stakeholder sociales al día a día empresarial?

Desde el departamento de Advocacy de Vinces ofrecemos las herramientas de transparencia y participación como soluciones para tender puentes entre las empresas y la sociedad civil. Ayudamos a las compañías a construir esa legitimidad social, participando de ese advocacy o poder social impulsado por las plataformas sociales. Establecemos verdaderas estructuras de participación para alinear sus intereses con el interés común o general y avanzar en los temas que nos afectan a todos. En el siglo XXI, si una compañía camina en dirección contraria al interés general, tarde o temprano perderá su valor en bolsa. No es un tema solo de ética es un tema de rentabilidad.

 

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La sociedad civil está empoderándose gracias a Internet. Los ciudadanos tienen más influencia en el debate público, en la elaboración de las políticas públicas y en la actividad de las compañías. En este contexto, los stakeholders sociales (fundaciones y ONGs, think tanks, asociaciones empresariales, medios de comunicación, bloggers, universidades) están encargándose de articular la fuerza de la sociedad civil de diversas maneras.

  • ¿Cómo puede tu organización participar con los nuevos stakeholders sociales?
  • ¿Qué liderazgo corporativo necesitas ejercer ante una comunidad digital o un think tank?
  • ¿Cómo se están reinventando las asociaciones empresariales del Siglo XXI?
  • ¿Qué exigencias de Transparencia está reivindicando la sociedad civil a las empresas?
  • ¿En qué consisten los movimientos de “abajo a arriba” y cómo están marcando la agenda política de tu organización?

Todas estas cuestiones y otras muchas se debatirán en la mesa redonda del jueves 17 de marzo a las 18:30 que VINCES ha organizado en IMPACT HUB  con la participación de representantes de diversos stakeholders sociales. Esperamos que te den visión sobre cómo están dominando las nuevas formas de poder social y el impacto que pueden tener para la actividad de tu organización.

Si no quieres perderte nada, síguenos en Twitter con #InfluenciaSocial

No dejes pasar la oportunidad y apúntate para compartir tu punto de vista con empresas de diferentes sectores; y conocer de primera mano la opinión de expertos.

Colaboran:

Fundación-Alternativas  LOGO_DBS_AZUL_LEMA_1_LINEA
porcausa
adigital FCT02

Ponentes:

Pontentes

Moderador

Antonio Lucio,

Letrado de la Asamblea de Madrid

Biografía

María Álvarez Caro,

María Álvarez,

Responsable de Asuntos Públicos, Regulatorios e Institucionales en aDigital

Biografía

Javier Martín Cavanna,

Director Ejecutivo de la Fundación Compromiso y Transparencia

Biografía

Carlos Carnero,

Director Gerente en Fundación Alternativas

Biografía

Gumersindo Lafuente,

Fundador de Fundación por Causa

Biografía

Iñaki Ortega,

Director en Deusto Business School

Biografía

David-Cordova

David Córdova,

Fundador. Socio Director en Vinces

Biografía

Elena-Herrero-Beaumont

Elena Herrero-Beaumont,

Socia y Director de Advocacy en Vinces

Biografía

 

El ‘lobby’ social: las ONG defienden sus intereses

El reto consiste en conseguir una igualdad de oportunidades que garantice las mismas condiciones de acceso y representación para todos los sectores

El Congreso de los Diputados aprobó definitivamente el pasado jueves el proyecto de ley de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia. Una de las novedades principales que contiene esta ley es el reconocimiento del carácter prioritario del acogimiento familiar frente al residencial para los menores tutelados por los poderes públicos.

Es opinión unánime entre psicólogos y educadores que el acogimiento familiar es una medida que protege el interés superior del menor, procurando que su vida y desarrollo tengan lugar en un entorno familiar. En España existen diversas organizaciones sociales dedicadas a la promoción del acogimiento familiar que agrupan a personas acogedoras para que puedan apoyarse mutuamente y tratan también de animar a nuevas familias.

Un ejemplo es la Fundación Acogida, fundada por tres familias acogedoras y que cuenta ahora con un magnífico complejo socio-educativo en Madrid. Para los responsables de esta fundación, el proyecto de ley tal y como había entrado en el Congreso era insuficiente y no recogía algunos compromisos importantes que demostraran de verdad una apuesta firme y convencida en favor del acogimiento familiar.

Ante esta situación, y con el objetivo de mejorar el contenido de la ley, la Fundación Acogida y Vinces (nuestro despacho lleva algunos años asesorando pro bono a la organización) preparamos unas propuestas de enmienda que presentamos al Gobierno –concretamente a la Secretaría de Estado de Servicios Sociales– y a los diferentes grupos parlamentarios, tanto en el Congreso como en el Senado.

Fruto de este trabajo, de la negociación política y del esfuerzo realizado por los grupos parlamentarios, hoy podemos decir que la ley que ha salido finalmente del Congreso es mucho mejor que el proyecto inicial. Se ha mejorado el régimen jurídico del acogimiento familiar, se reconocen mayores derechos para los menores acogidos y las familias acogedoras y, en definitiva, se asegura una protección más adecuada para los menores en situación de riesgo o desamparo.

Participación en la toma de decisiones

Este éxito no es más que un ejemplo de la intensa labor de representación de intereses que día a día llevan a cabo las ONG. Algunos datos que permiten dimensionar la magnitud de sus actividades de lobby son los siguientes: por un lado, en Estados Unidos las ONG dedicaron casi 40 millones de dólares en 2014 a tratar de influir en el Gobierno federal y, por otro, en la Unión Europea más de 2.000 del total de 8.000 organizaciones inscritas en el Registro de Transparencia lo están bajo la categoría de “organizaciones no gubernamentales”.

Estas cifras ponen de manifiesto cómo el lobby no es sólo una actividad al servicio de intereses corporativos y con un ánimo meramente lucrativo, sino que también las organizaciones del tercer sector se embarcan en estas actividades y participan legítimamente en el diseño de políticas públicas.

Siendo el lobby un instrumento de participación legítimo y necesario en una democracia moderna, el reto en su ejercicio consiste en conseguir una igualdad de oportunidades que garantice las mismas condiciones de acceso y representación para todos los sectores.

Es aquí donde nos queda un amplio margen de mejora. Los 40 millones de dólares invertidos en lobby el año pasado por las ONG americanas son un número irrisorio si tenemos en cuenta que el total de dinero gastado en esta actividad en 2014 fue de más de 3.000 millones de dólares.

La figura del lobista de oficio –a imagen de lo que sucede en la abogacía– o la incorporación de mecanismos de autorregulación por los que consultoras y lobistas se comprometen a dedicar parte de sus horas al trabajo con ONG son vías que minimizarían la brecha financiera entre empresas y organizaciones sociales. Algunos despachos ya ponen en práctica estas medidas, defendiendo temas de especial relevancia social y dando voz a aquellos que no tienen recursos suficientes para profesionalizar su interlocución con los poderes públicos.

En suma, y como hemos visto con el ejemplo de la ley de infancia, las ONG defienden sus intereses y hacen lobby. De hecho, su participación en los procesos democráticos es indispensable para enriquecer el debate y aportar información, de forma que los políticos y reguladores puedan luego tomar la decisión más acorde con el interés general conociendo todos los puntos de vista. No obstante, resulta fundamental garantizar la igualdad de oportunidades entre empresas y ONG, una labor que corresponde a los políticos abordar en el aspecto regulatorio, pero sobre la que despachos y lobistas debemos tomar la iniciativa y servir de ejemplo colaborando de forma desinteresada con causas sociales y trabajando conjuntamente en su defensa con las ONG.