INFLUENCIA LEGÍTIMA

Artículo sobre Europa de Elena Herrero-Beaumont en Ethic

“El magma europeo que decidirá nuestro futuro”

«Una coalición de euroescépticos no debería causar demasiado trastorno en el día a día del Parlamento»

Los 751 escaños del Parlamento Europeo esperan a ser ocupados. Hasta septiembre no se iniciará la actividad legislativa. Mientras, las 150 formaciones políticas que fueron elegidas entre el 22 y el 25M por el 43% de los 500 millones de ciudadanos de los 28 países que componen la Unión Europea negocian la organización del nuevo parlamento. La magnitud de estas cifras habla por sí sola de la complejidad que vivimos en Europa.

Esta complejidad se va a ver acentuada en la próxima legislatura por la irrupción de partidos euroescépticos y populistas en el Parlamento a una escala nada despreciable: representarán nada menos que un tercio de los 751 escaños. Los analistas apuntan a que estos partidos, que tienen como denominador común el escepticismo hacia el proyecto europeo y el mensaje populista, formarán una gran coalición. En eso están estos días. Negociando.Ethic

Aunque los populismos y extremismos susciten un cierto espíritu de catástrofe europea, que la prensa económica anglosajona se ha encargado de resaltar por activa y por pasiva, esta eventual coalición de euroescépticos no debería causar demasiado trastorno en el día a día del Parlamento cuando arranque la actividad en septiembre. Ello porque los populares y los socialistas europeos, que siguen ostentando una mayoría del 52 por ciento, están también negociando su propia coalición. Así que vemos que las coaliciones serán más importantes en esta legislatura que en las pasadas.

La necesidad de esa gran coalición se hace más intensa al contemplar los retos que se le presentan a la vieja Europa. En los próximos cinco años, que es el periodo de duración de la nueva legislatura, los eurodiputados elegidos decidirán nuestro futuro. Desde cómo gastar más de 1.000 billones de Euros de presupuesto hasta cómo negociar el tratado de libre comercio con Estados Unidos o desarrollar la unión bancaria; otros asuntos como la privacidad, el cambio climático o la emigración marcarán las agendas de los diferentes grupos parlamentarios.

Pero los juegos de poder en Bruselas no se limitan al Parlamento. La Comisión y el Consejo, sobre todo éste último, formado por los jefes de estado y de gobierno de los 28 países de la Unión, son los que terminan liderando el proceso de toma de decisiones en Europa. Es aquí donde la alemana Angela Merkel despliega el liderazgo que la ciudadanía europea se ha resignado a aceptar y que la comunidad internacional ha interiorizado sin más.

Estos días, el Consejo está valorando a quién proponer como presidente de la Comisión. Pero no debería valorarlo mucho porque en teoría tendría que ser el Popular Jean-Claude Juncker. La novedad de estas elecciones es que por primera vez se aplica el precepto del Tratado de Lisboa que establece que el Parlamento Europeo debe elegir al presidente de la Comisión sobre la base de la propuesta hecha por el Consejo, teniendo en consideración los resultados electorales. Por primera vez los diferentes partidos pan-Europeos han presentado un candidato a la Comisión y los votantes han tenido la oportunidad de elegirlo de manera indirecta. Es decir, los españoles también votamos el 25M (aunque muchos sin saberlo) por el popular Jean-Claude Juncker o por el socialista Martin Schulz.

Si finalmente no se nombra a Juncker de acuerdo con lo pactado, Bruselas violaría no sólo el Tratado de Lisboa, sino una vez más su propia legitimidad, muy castigada ya tras años de crisis económica. Según las encuestas, desde la crisis financiera de 2008, la mayoría de los europeos cree que sus hijos y nietos vivirán peor que ellos y una parte importante considera que su voto no marca la diferencia de cómo se gobierna en Europa.

Pero a pesar de que se preveía un bajón en el nivel de participación, ésta se mantuvo constante para sorpresa de muchos. Aparentemente esto resulta ser una buena noticia, un buen síntoma de funcionamiento democrático, pero según el Centre for European Policies Studies (CEPS), esta concurrencia estuvo más bien motivada por la rabia y por el rechazo hacia el proyecto europeo. Y es que la participación fue mayor en aquellos países donde han ganado los partidos euroescépticos. Ya lo dijo Joaquín Almunia el domingo 1 de junio: “Los resultados de las europeas son un castigo a ese magma llamado Bruselas: Comisión, Consejo, Eurogrupo, BCE, Merkel.”

Estos días se habla mucho de cómo lograr despertar a la ciudadanía europea del letargo o del enfado para conectarla con el proyecto Europeo. Según decía el periodista Enric González en El Mundo es necesario y urgente desarrollar un sistema de participación y control democrático que permita a los ciudadanos sentirse representados. Gideon Rachmand del Financial Times sugería restaurar un cierto control democrático de los estados sobre temas que tradicionalmente han entrado dentro de sus competencias, como es el control sobre las finanzas o sobre las fronteras. Pero entonces ya no sería Europa.

Prensa económica anglosajona y mercados como grupos de presión

Dinámica entre el poder político, los medios de comunicación y los mercados

Este trabajo pretende hacer una primera aproximación a la dinámica existente entre el poder político local, el poder de la prensa económica anglosajona y el poder de los mercados financieros internacionales. Más concretamente, pretende analizar el grado de influencia de la prensa económica anglosajona y los mercados financieros internacionales en la toma de decisiones del poder local.

Me gustaría enfatizar en la introducción que no abordo este trabajo con una idea preconcebida de cuál debería ser el papel de los mercados, o el de los editores de una cabecera como la del Financial Times; tampoco pretendo aquí calificar la acción concreta del gobierno español. Mi único propósito por el momento es analizar esta dinámica con el objetivo de llegar a unas conclusiones preliminares.

Y el foco de ese análisis lo pongo en la segunda legislatura de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Bajo este periodo político, que comienza en marzo de 2008, los mercados financieros internacionales y la prensa económica anglosajona comenzaron a cuestionar la sostenibilidad de la economía española, que, junto con la de Grecia, Portugal e Italia, se enfrentaba (y se enfrenta aún) a una crisis de deuda soberana desconocida en el mundo desarrollado.

Después de casi dos años de interacción entre mercados, prensa y gobierno, en mayo de 2010 parece que ganaron la batalla los dos poderes internacionales. Fue entonces cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero se vio obligado a tomar un conjunto de medidas muy en contra de su voluntad (y supervivencia) política.

En este contexto, llama la atención el creciente protagonismo que adquirió la prensa económica anglosajona en nuestro país. Los relatos y narrativas que Reuters, El Financial Times, el Wall Street Journal y el Economist publicaron sobre España durante ese periodo de tiempo provocaron constantes reacciones en la prensa local y en el gobierno de Rodríguez Zapatero.

La conclusión es que éstos, junto con los mercados, se convirtieron en auténticos grupos de presión foráneos, con una gran capacidad de influencia en la toma de decisiones del ejecutivo español.

Entrevista a Andrés Herzog

“Hay un oscurantismo que afecta todo”

 

herzog-fotogalc4Nació y vivió gran parte de su vida en el País Vasco, excepto sus años de carrera en Pamplona. Fue abogado de procesal en Garrigues durante una década hasta que decidió dar el salto a la política a finales de 2011. Desde entonces trabaja como Secretario General del Grupo Parlamentario de UPyD en el Congreso. Andrés Herzog (San Sebastián, 1974) no contempla la política como carrera, pero sí como vía para debatir ideas nuevas que le vienen a la cabeza y contribuir a la regeneración del sistema. “Lo que más me gusta de mi trabajo es ver cómo algo que pensé un domingo se está debatiendo en el Congreso,” me confesó hace unas semanas en su despacho. De ahí me regaló unas horas de su tiempo para hablar de política, talento y transparencia.

Elena Herrero-Beaumont: ¿Cuál es tu valoración de los resultados electorales?
Andrés Herzog: Para nosotros es un magnífico resultado, aunque siempre esperas más. Me parece muy importante en un contexto de cambio que UPyD siga una trayectoria de crecimiento sólida. Es verdad que nuestro resultado no ha sido tan espectacular como el de Podemos, pero ha sido nuestro mejor resultado histórico. Además, se ha demostrado que hemos pasado de ser un partido madrileño a un partido nacional. Y en este sentido, lo que tenemos claro es que no vamos a cometer el mismo error de PSOE y PSC. Uno de los problemas de España es que PP y PSOE han dejado de ser partidos nacionales y en cada región defienden una cosa distinta.

EHB: Muchos periodistas se preguntan por qué no fraguáis una coalición con Ciudadanos. Al fin y al cabo defendéis cosas parecidas.

AH: Hay un origen común, que se concreta en una denuncia del nacionalismo, de la rendición de los partidos nacionales frente al nacionalismo. UPyD nace de movimientos sociales de lucha contra ETA en País Vasco y Ciudadanos de lo mismo en Cataluña. Pero dicho esto, si nos juntamos con Ciudadanos vamos a encontrarnos en posiciones contrarias sobre determinadas cuestiones catalanas, por ejemplo.

EHB: ¿Como afrontáis las próximas elecciones municipales y autonómicas?

AH: Con un crecimiento como el que estamos manteniendo podemos sacar varios miles de concejales en España. En Madrid, en muchos municipios hemos quedado por delante del PSOE. Pero es un reto buscar a gente capaz que podamos presentar a los ciudadanos. Nuestra guía es: en sitios donde no encontramos a gente a la que nosotros votaríamos no nos presentamos. Nuestro crecimiento, por tanto, es lento y nuestro reto es captar talento. Desgraciadamente en España la gente de más talento no se acerca a la política. A la política se acerca gente que se quiere promocionar, gente rebotada, etc. Nosotros buscamos un perfil de profesional liberal, estudios universitarios, etc.

EHB: Es decir, perfiles como el tuyo. ¿Qué fue lo que te motivó a dar el salto a la política?

AH: Como todo fue un proceso. En el País Vasco, donde he vivido toda mi vida, salvo mis años de carrera, hay una discriminación absoluta a los no nacionalistas. Y he sufrido sucesivos desengaños, primero con el PSOE, que se entregó al nacionalismo, después con el PP. Cuando Fernando Savater, a quien admiro, comenzó a liderar movimientos a favor de las víctimas de ETA y se creó UPyD me afilié de inmediato. Siempre me ha gustado mucho discutir de política, pero en ese momento se me despertó una inquietud. Empecé en el 2009 en parlamento vasco con Gorka Maneiro. Cuando me propusieron colaborar más directamente en las últimas elecciones generales en el 2011, no me lo pensé un minuto, porque para mi era una forma de hacer realidad mis ideales y de unirla con un trabajo.

En estos dos años y medio me he involucrado en la labor parlamentaria en el Congreso, que para mi es como un I+D de propuestas, y también en la parte orgánica, que es el Consejo de Dirección, que es apasionante porque está por hacer. UPyD surge de la nada y eso nos ha permitido construirlo con bases distintas.

EHB: ¿Y qué tal el cambio? ¿Se lo recomiendas a colegas de profesión y amigos con una inquietud similar?

AH: Si, totalmente. Mucha gente me dijo en su día que si estaba loco, ¡con lo mal que está la política!… Pero yo no lo veo como una profesión de por vida. Afortunadamente, si UPyD traiciona los principios que me atrajeron me iría sin problemas. Yo no creo que deba plantearse una carrera política como una carrera profesional. En nuestros estatutos está la obligación de haberse dedicado a una actividad profesional diferente de la política antes de entrar en UPyD.

EHB: Eres el autor de varias querellas de UPyD, la fundamental de la querella contra Bankia. ¿Qué fue lo que te motivo a enfrentarte a un problema tan complejo?

AH: Surgió de una sensación de imposibilidad. Ante un escándalo de esta magnitud, intentamos constituir una comisión de investigación en el Congreso y fue imposible porque todos los demás partidos estaban metidos en las Cajas. Nos encontramos muy solos. Ni siquiera IU nos apoyó, porque como todos los demás eran parte de los consejos de administración de las Cajas.

Intentamos constituir una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid, pero tampoco funcionó. Finalmente, en una reunión del Grupo, surgió la posibilidad de poner una querella. Que fue posible porque estaba yo, al no tener medios para contratar a grandes despachos.

EHB: En estos procesos en los que estás metido, habrás aprendido muchas cosas, desmitificado otras muchas y sacado conclusiones. ¿Me lo resumes?

Mi ámbito de especialidad no era el derecho penal, así que una querella criminal era un reto. He aprendido mucho del sector financiero y del funcionamiento de las entidades financieras, del rescate financiero, etc.

Y sí, he desmitificado mucho. Cuando ves declarar a gente como el ex gobernador del Banco de España o a Consejeros de una entidad como Bankia te das cuenta de su bajísimo nivel profesional. Te deja un poco abrumado. También te permite ver hasta qué punto los partidos políticos, sindicatos y las patronales han colonizado las instituciones del estado.

EHB: Vivimos en un momento de desencanto generalizado con nuestras instituciones, pero, como abogado y experto legal, ¿qué crees que está bien del entramado institucional y político y qué crees que podríamos mejorar?

AH: En España funciona muy bien el sector de los altos funcionarios del estado. Tenemos gente muy competente y capacitada que hace magníficos informes, como los que hicieron los Inspectores del Banco de España en su día, pero, de nuevo, la colonización de las instituciones por los partidos políticos es un verdadero problema. Éstos han salido de su ámbito natural y lo han invadido todo: la justicia, los organismos reguladores, el Banco de España, la CNMV, el Tribunal de Cuentas y han eliminado la función de control. El problema de España no es tanto de profesionalidad sino de politización. Es un problema muy grave y de muy difícil solución, ningún partido está dispuesto a recortar los derechos adquiridos a lo largo del tiempo con la pasividad de la ciudadanía y con unos medios de comunicación muy mediocres.

Para mi lo grave es que tenga que ser un partido político pequeño como UPyD el único que presente querellas, que no haya fiscalías que lo hagan. Eso es lo desolador de España.

EHB: Si trabajas en el Congreso, tienes quizás una idea de cómo ejercen la presión determinados grupos de interés en los proyectos de ley ¿Cómo es vuestra relación con ellos?

AH: Nos reunimos con todo el mundo. Tomamos nota de las propuestas, nos sirven mucho para hacer nuestro trabajo. No tenemos prejuicios. Intentamos defender las cosas alejándonos de ideologías. En España la política se ha construido con prejuicios. Nosotros, sin embargo, intentamos valorar las cosas en función de los argumentos.

Tenemos un equipo reducido de 12 personas. Tenemos un asistente por cada diputado y un jefe de gabinete. Pero tenemos unos grupos de trabajo distribuidos por distintos sectores: economía, justicia, energía, que son los que dan esa asistencia a los diputados. La gente que colabora con nosotros son personas altruistas que no quieren figurar. Es gente de confianza que colabora a nivel profesional sin querer que sus nombres aparezcan.

EHB: Siempre que hablamos de Grupos de Presión surge el eterno dilema de interés general, interés privado…

AH: En España predominan los intereses regionales sobre el interés general. Los diputados de UPyD representan el interés de España.

EHB: ¿Cuál es el interés de España?

AH: Que no haya cuotas, que hay cosas que hay que distribuir de acuerdo a criterios racionales.

EHB: Publicáis la agenda de las reuniones que tenéis en el Congreso con los lobbies. ¿De quién fue esa iniciativa?

AH: Esto surgió a raíz de un informe de una asociación de transparencia. Nos plantearon esta posibilidad y nos pareció una buena idea. Tenemos una conciencia muy grande hacia la transparencia. UPyD, por ejemplo, es el único partido que ha publicado su presupuesto electoral. También queríamos publicar las nóminas de los diputados y presentamos una iniciativa, pero fue rechazada. Hay un oscurantismo que afecta a todo.

EHB: ¿Te preocupa la transferencia de soberanía a Bruselas de cara al poder del Congreso?

AH: No. El debate parlamentario no se ha empobrecido por pertenecer a Europa, sino por la baja calidad democrática en España. El congreso es absolutamente anacrónico. El procedimiento es muy rígido. Empecé con mucha ilusión abriendo los debates, pero es un procedimiento tan encorsetado que le quita toda la frescura. Está en marcha una propuesta de reglamentación del Congreso. Nosotros hemos hecho un estudio de derecho comparado de todos los parlamentos y hemos presentado una propuesta de reforma de reglamento del congreso. Si nos lo tomáramos en serio habría un cambio muy importante.

Mi idea es que ni tiene por qué Europa acabar con todas las competencias ni al revés, ni tenemos que ir hacia un proceso de europeísmo. Tenemos que hacer un reparto de competencias basado en la eficiencia, no en ideologías.

Por otro lado, hay que implicar a los ciudadanos en el proceso europeo. Parece que Europa está sólo para lo malo, y ahí han tenido mucho que ver los gobiernos nacionales, para quitarse responsabilidades. Para nosotros Europa es la salvación. Es nuestra vía de escape del bipartidismo de España, que todo lo esconde debajo de la alfombra.

Más información en: http://lobby.blogs.ie.edu/#sthash.FYNPLq2P.dpuf

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herzog-fotogalc4Nació y vivió gran parte de su vida en el País Vasco, excepto sus años de carrera en Pamplona. Fue abogado de procesal en Garrigues durante una década hasta que decidió dar el salto a la política a finales de 2011. Desde entonces trabaja como Secretario General del Grupo Parlamentario de UPyD en el Congreso. Andrés Herzog (San Sebastián, 1974) no contempla la política como carrera, pero sí como vía para debatir ideas nuevas que le vienen a la cabeza y contribuir a la regeneración del sistema. “Lo que más me gusta de mi trabajo es ver cómo algo que pensé un domingo se está debatiendo en el Congreso,” me confesó hace unas semanas en su despacho. De ahí me regaló unas horas de su tiempo para hablar de política, talento y transparencia.
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Elena Herrero-Beaumont: ¿Cuál es tu valoración de los resultados electorales?
Andrés Herzog: Para nosotros es un magnífico resultado, aunque siempre esperas más. Me parece muy importante en un contexto de cambio que UPyD siga una trayectoria de crecimiento sólida. Es verdad que nuestro resultado no ha sido tan espectacular como el de Podemos, pero ha sido nuestro mejor resultado histórico. Además, se ha demostrado que hemos pasado de ser un partido madrileño a un partido nacional. Y en este sentido, lo que tenemos claro es que no vamos a cometer el mismo error de PSOE y PSC. Uno de los problemas de España es que PP y PSOE han dejado de ser partidos nacionales y en cada región defienden una cosa distinta.

EHB: Muchos periodistas se preguntan por qué no fraguáis una coalición con Ciudadanos. Al fin y al cabo defendéis cosas parecidas.

AH: Hay un origen común, que se concreta en una denuncia del nacionalismo, de la rendición de los partidos nacionales frente al nacionalismo. UPyD nace de movimientos sociales de lucha contra ETA en País Vasco y Ciudadanos de lo mismo en Cataluña. Pero dicho esto, si nos juntamos con Ciudadanos vamos a encontrarnos en posiciones contrarias sobre determinadas cuestiones catalanas, por ejemplo.

EHB: ¿Como afrontáis las próximas elecciones municipales y autonómicas?

AH: Con un crecimiento como el que estamos manteniendo podemos sacar varios miles de concejales en España. En Madrid, en muchos municipios hemos quedado por delante del PSOE. Pero es un reto buscar a gente capaz que podamos presentar a los ciudadanos. Nuestra guía es: en sitios donde no encontramos a gente a la que nosotros votaríamos no nos presentamos. Nuestro crecimiento, por tanto, es lento y nuestro reto es captar talento. Desgraciadamente en España la gente de más talento no se acerca a la política. A la política se acerca gente que se quiere promocionar, gente rebotada, etc. Nosotros buscamos un perfil de profesional liberal, estudios universitarios, etc.

EHB: Es decir, perfiles como el tuyo. ¿Qué fue lo que te motivó a dar el salto a la política?

AH: Como todo fue un proceso. En el País Vasco, donde he vivido toda mi vida, salvo mis años de carrera, hay una discriminación absoluta a los no nacionalistas. Y he sufrido sucesivos desengaños, primero con el PSOE, que se entregó al nacionalismo, después con el PP. Cuando Fernando Savater, a quien admiro, comenzó a liderar movimientos a favor de las víctimas de ETA y se creó UPyD me afilié de inmediato. Siempre me ha gustado mucho discutir de política, pero en ese momento se me despertó una inquietud. Empecé en el 2009 en parlamento vasco con Gorka Maneiro. Cuando me propusieron colaborar más directamente en las últimas elecciones generales en el 2011, no me lo pensé un minuto, porque para mi era una forma de hacer realidad mis ideales y de unirla con un trabajo.

En estos dos años y medio me he involucrado en la labor parlamentaria en el Congreso, que para mi es como un I+D de propuestas, y también en la parte orgánica, que es el Consejo de Dirección, que es apasionante porque está por hacer. UPyD surge de la nada y eso nos ha permitido construirlo con bases distintas.

EHB: ¿Y qué tal el cambio? ¿Se lo recomiendas a colegas de profesión y amigos con una inquietud similar?

AH: Si, totalmente. Mucha gente me dijo en su día que si estaba loco, ¡con lo mal que está la política!… Pero yo no lo veo como una profesión de por vida. Afortunadamente, si UPyD traiciona los principios que me atrajeron me iría sin problemas. Yo no creo que deba plantearse una carrera política como una carrera profesional. En nuestros estatutos está la obligación de haberse dedicado a una actividad profesional diferente de la política antes de entrar en UPyD.

EHB: Eres el autor de varias querellas de UPyD, la fundamental de la querella contra Bankia. ¿Qué fue lo que te motivo a enfrentarte a un problema tan complejo?

AH: Surgió de una sensación de imposibilidad. Ante un escándalo de esta magnitud, intentamos constituir una comisión de investigación en el Congreso y fue imposible porque todos los demás partidos estaban metidos en las Cajas. Nos encontramos muy solos. Ni siquiera IU nos apoyó, porque como todos los demás eran parte de los consejos de administración de las Cajas.

Intentamos constituir una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid, pero tampoco funcionó. Finalmente, en una reunión del Grupo, surgió la posibilidad de poner una querella. Que fue posible porque estaba yo, al no tener medios para contratar a grandes despachos.

EHB: En estos procesos en los que estás metido, habrás aprendido muchas cosas, desmitificado otras muchas y sacado conclusiones. ¿Me lo resumes?

Mi ámbito de especialidad no era el derecho penal, así que una querella criminal era un reto. He aprendido mucho del sector financiero y del funcionamiento de las entidades financieras, del rescate financiero, etc.

Y sí, he desmitificado mucho. Cuando ves declarar a gente como el ex gobernador del Banco de España o a Consejeros de una entidad como Bankia te das cuenta de su bajísimo nivel profesional. Te deja un poco abrumado. También te permite ver hasta qué punto los partidos políticos, sindicatos y las patronales han colonizado las instituciones del estado.

EHB: Vivimos en un momento de desencanto generalizado con nuestras instituciones, pero, como abogado y experto legal, ¿qué crees que está bien del entramado institucional y político y qué crees que podríamos mejorar?

AH: En España funciona muy bien el sector de los altos funcionarios del estado. Tenemos gente muy competente y capacitada que hace magníficos informes, como los que hicieron los Inspectores del Banco de España en su día, pero, de nuevo, la colonización de las instituciones por los partidos políticos es un verdadero problema. Éstos han salido de su ámbito natural y lo han invadido todo: la justicia, los organismos reguladores, el Banco de España, la CNMV, el Tribunal de Cuentas y han eliminado la función de control. El problema de España no es tanto de profesionalidad sino de politización. Es un problema muy grave y de muy difícil solución, ningún partido está dispuesto a recortar los derechos adquiridos a lo largo del tiempo con la pasividad de la ciudadanía y con unos medios de comunicación muy mediocres.

Para mi lo grave es que tenga que ser un partido político pequeño como UPyD el único que presente querellas, que no haya fiscalías que lo hagan. Eso es lo desolador de España.

EHB: Si trabajas en el Congreso, tienes quizás una idea de cómo ejercen la presión determinados grupos de interés en los proyectos de ley ¿Cómo es vuestra relación con ellos?

AH: Nos reunimos con todo el mundo. Tomamos nota de las propuestas, nos sirven mucho para hacer nuestro trabajo. No tenemos prejuicios. Intentamos defender las cosas alejándonos de ideologías. En España la política se ha construido con prejuicios. Nosotros, sin embargo, intentamos valorar las cosas en función de los argumentos.

Tenemos un equipo reducido de 12 personas. Tenemos un asistente por cada diputado y un jefe de gabinete. Pero tenemos unos grupos de trabajo distribuidos por distintos sectores: economía, justicia, energía, que son los que dan esa asistencia a los diputados. La gente que colabora con nosotros son personas altruistas que no quieren figurar. Es gente de confianza que colabora a nivel profesional sin querer que sus nombres aparezcan.

EHB: Siempre que hablamos de Grupos de Presión surge el eterno dilema de interés general, interés privado…

AH: En España predominan los intereses regionales sobre el interés general. Los diputados de UPyD representan el interés de España.

EHB: ¿Cuál es el interés de España?

AH: Que no haya cuotas, que hay cosas que hay que distribuir de acuerdo a criterios racionales.

EHB: Publicáis la agenda de las reuniones que tenéis en el Congreso con los lobbies. ¿De quién fue esa iniciativa?

AH: Esto surgió a raíz de un informe de una asociación de transparencia. Nos plantearon esta posibilidad y nos pareció una buena idea. Tenemos una conciencia muy grande hacia la transparencia. UPyD, por ejemplo, es el único partido que ha publicado su presupuesto electoral. También queríamos publicar las nóminas de los diputados y presentamos una iniciativa, pero fue rechazada. Hay un oscurantismo que afecta a todo.

EHB: ¿Te preocupa la transferencia de soberanía a Bruselas de cara al poder del Congreso?

AH: No. El debate parlamentario no se ha empobrecido por pertenecer a Europa, sino por la baja calidad democrática en España. El congreso es absolutamente anacrónico. El procedimiento es muy rígido. Empecé con mucha ilusión abriendo los debates, pero es un procedimiento tan encorsetado que le quita toda la frescura. Está en marcha una propuesta de reglamentación del Congreso. Nosotros hemos hecho un estudio de derecho comparado de todos los parlamentos y hemos presentado una propuesta de reforma de reglamento del congreso. Si nos lo tomáramos en serio habría un cambio muy importante.

Mi idea es que ni tiene por qué Europa acabar con todas las competencias ni al revés, ni tenemos que ir hacia un proceso de europeísmo. Tenemos que hacer un reparto de competencias basado en la eficiencia, no en ideologías.

Por otro lado, hay que implicar a los ciudadanos en el proceso europeo. Parece que Europa está sólo para lo malo, y ahí han tenido mucho que ver los gobiernos nacionales, para quitarse responsabilidades. Para nosotros Europa es la salvación. Es nuestra vía de escape del bipartidismo de España, que todo lo esconde debajo de la alfombra.

Más información en: http://lobby.blogs.ie.edu/#sthash.FYNPLq2P.dpuf

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Borrador ley de transparencia

La futura ley de transparencia catalana se va perfilando lentamente en una ponencia conjunta en el Parlament. Según el último borrador del texto al que ha tenido acceso EL PAÍS, finalmente se regularán los grupos de presión y se ampliarán los sujetos sobre los que se podrá aplicar la ley, como por ejemplo las universidades […]

transparenciaLa futura ley de transparencia catalana se va perfilando lentamente en una ponencia conjunta en el Parlament. Según el último borrador del texto al que ha tenido acceso EL PAÍS, finalmente se regularán los grupos de presión y se ampliarán los sujetos sobre los que se podrá aplicar la ley, como por ejemplo las universidades públicas. Durante la pasada legislatura ya se empezó a tramitar la norma, un proceso que no finalizó por la convocatoria de elecciones anticipadas. La actual ponencia, que se constituyó en febrero, ha seguido trabajando en la propuesta hecha por los servicios jurídicos del Parlament y, hasta ahora, se han discutido 40 de los 80 artículos del texto original.

El borrador indica que se creará un registro de lobbies aunque no especifica cómo porque los diputados han decidido prorrogar el debate por la falta de acuerdo inicial. Actualmente, el proyecto explicita que el registro de grupos de interés deberá incluirse en el Portal de la Transparencia, herramienta destinada a que los ciudadanos puedan encontrar y pedir la información pública. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, presentó un proyecto inicial de esta página web en julio, aunque no incluía todas las funciones que la ley le atribuirá. Según explican diputados de distintos grupos, la regulación final debería permitir a los ciudadanos saber qué colectivos han influido en la toma de decisiones gubernamentales y en la aprobación de leyes. Fuentes de CiU abogan también por crear un código de buenas prácticas en la relación del Gobierno con los grupos de presión y establecer un régimen sancionador de lobbies, pero esta opción aún no se ha plasmado en el escrito.

La culpa de la crisis en Europa es de los mercados, no de los políticos

Los mercados son más influyentes que cualquier gobierno y que son por tanto los responsables

Confirma mi tesis el artículo que publicó el 7 de mayo de 2013 el antiguo jefe del tesoro norteamericano, Roger Altman. Titulado “Blame Bond Markets, Not Politicians”, el artículo explica que en el capitalismo del Siglo XXI los mercados son más influyentes que cualquier gobierno y que son por tanto los responsables de lo acontecido en Europa.

“Blame bond markets, not politicians, for austerity” by Roger Altman

It was not Germany that pushed austerity on to eurozone states, writes Roger Altman

Criticism of austerity has reached ferocious levels in Europe. Increasingly, it carries a moral tone, portraying the stronger north, especially Germany, as forcing harsh policies on to weaker nations. Opponents of austerity argue that the north is demanding fiscal tightening and labour market reforms from these stricken states in exchange for vital lending from entities such as the European Central Bank. They see it as kicking economies when they’re down.

This is an important debate, but critics are forgetting a key point. It was not Angela Merkel, chancellor of Germany, or other political leaders who pushed austerity on to Italy, Spain, Greece and the others. It was private lenders, beginning in the autumn of 2011, who declined to finance further borrowing by those countries. Then they stopped financing portions of their banking systems. In other words, markets triggered the Eurozone crisis, not politicians. The fiscal and banking restructuring that followed was the price of rebuilding market confidence.

In fact, 21st-century markets are much more powerful than any government leader. We have repeatedly seen their power over the past 25 years, from the Asian financial crisis of the late 1990s to the collapses in Mexico, Russia, Argentina and elsewhere. Indeed, the seismic market events of 2008 in America and 2011-2 in Europe transcended political agendas. For example, had Ms Merkel opposed austerity, it would have had little effect on the course of events.

This is because a sovereign or banking system that loses access to financing is functionally insolvent. Its indispensable borrowing programme is halted, and its liquidity can evaporate. Payrolls and social welfare obligations are in peril. An immediate restructuring of its finances is required to avoid collapse and regain credibility with private lenders. Yes, authorities such as the Federal Reserve or European Financial Stability Facility can provide temporary financing. In a full-scale crisis, however, even their firepower is limited. Therefore, elected officials, whether in Berlin or Madrid, did not have a choice on austerity under these dire circumstances. There was no other path to renewed borrowing.

In 2010, and continuing through mid-2012, the yield on Irish bonds reached 12 per cent, those on Greek and Portuguese bonds hit 48 per cent and 17 per cent, respectively, and Spanish and Italian yields exceeded 7 per cent. These stratospheric levels signify loss of access to usable financing. Both official statements and press accounts at the time were clear on this. The Spanish government, for example, openly admitted it. And, the markets closed to these countries on their own, not in reaction to political criticism.

Each of these countries required emergency lending assistance from a combination of the European Commission, European Central Bank and International Monetary Fund – and each was required to tighten its budget in exchange. This is the same condition that the IMF has always required for rescue financing. Yes, Germany wanted the IMF involved in these bailouts. It has market credibility in such situations. But its conditionality was no harsher than markets themselves would demand in order to reopen financing. If anything, it was the opposite.

The same conditionality also applied to the rescues in Europe and the US. When many US banks lost the ability to finance themselves in 2008 and became insolvent, taxpayers rescued them to avoid a bigger economic crisis. But the price charged by Congress for this help was high – including shareholder losses, board and management changes, broad asset sales and far tighter regulations.

Today, the question is whether the rescued European borrowers, and the Eurozone itself, have regained sufficient market confidence to permit an easing of the fiscal tightening that took effect a year ago. This is more a market question than a political one. Italian and Spanish bond yields, among others, have nearly returned to normal levels. We do not know how solid this investor confidence is, but this fall in borrowing costs suggests that some easing can be done, provided that it proceeds carefully and does not trigger another market boycott.

History is not likely to view these austerity trends in political or moral terms. Rather, the context will probably be a financial one. Capital markets turned against the financial practices of certain Eurozone states over the 2010-12 period, which forced a restructuring of their finances. It is as basic as that.

The writer is executive chairman of Evercore Partners and was US deputy treasury secretary in 1993-94