INFLUENCIA LEGÍTIMA

La opinión pública decide en los Consejos

A mayor legitimidad social, mayor influencia. Esta es una de las razones por las que muchas compañías están adoptando medidas para alinear sus servicios a la opinión pública. “Es importante hablar de responsabilidad social”, recuerda David Córdoba, “pero no hay que olvidarse de la legitimidad social”, añade. Esto es, explica, que las compañías se doten […]

La opinión pública se sienta en los consejos de administración

La opinión pública se sienta en los consejos de administración

David Córdova es entrevistado en Cinco Días sobre el papel de la sociedad civil en el sector privado.



Cinco Dias
A mayor legitimidad social, mayor influencia. Esta es una de las razones por las que muchas compañías están adoptando medidas para alinear sus servicios a la opinión pública. “Es importante hablar de responsabilidad social”, recuerda David Córdoba, “pero no hay que olvidarse de la legitimidad social”, añade. Esto es, explica, que las compañías se doten de mecanismos para defender sus intereses legítimos y su negocio ante la sociedad. Por esa razón, a la hora de defender los objetivos de la compañía, la sociedad se convierte en el mejor aliado posible, y con el debate de la legislación del lobby candente, también en el mejor grupo de presión. “De cada tres preocupaciones que rondan la cabeza de un directivo, una siempre es la legislación”, explica Córdoba. Por eso, si se quiere influir en ella, la opinión pública es uno de los mejores compañeros de viaje.

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La opinión pública se sienta en los consejos de administración

Cuanto mayor es la legitimidad social de un grupo, mayor es su capacidad de influencia

A principios de mes, la multinacional de electrónica de consumo Sony anunció la puesta en marcha del Futur Lab Program. El objetivo de esta iniciativa: lanzar a la sociedad pequeñas pinceladas de proyectos y prototipos que están en gestación y así ver la reacción de los consumidores. La opinión pública es, con cada vez más peso, un elemento que coge fuerza en los momentos de toma de decisiones de las empresas, y la estrategia de un producto ya se fija, no solo por su rentabilidad, sino también por las opiniones y reacciones de la sociedad.

Si bien es cierto que, en ocasiones, todo lo que han hecho muchas organizaciones ha quedado reducido a apoyos puntuales a varias campañas sociales, “el consumidor ya no se conforma con pequeños gestos, sino que quiere llegar a formar parte de la toma de decisiones”, explica David Córdoba, socio fundador de la consultora Vinces.

Hace unos años, prosigue Córdoba, la dirección de las empresas estaba limitada a un management centrado en el mercado, sin dar valor a aquellos factores que formaban la otra cara de la moneda, “como los agentes reguladores, la opinión pública o la responsabilidad social”. Y como nunca es tarde si la dicha es buena, muchas compañías, sobre todo aquellas relacionadas con el sector de la tecnología, “están creando departamentos que estudian y gestionan todos estos factores, y así lanzan nuevas estructuras de participación con los actores sociales relevantes”. Esta es, de hecho, la gran apuesta de los directivos que realmente quieren que sus compañías se posicionen y diferencien de la competencia y dan un paso más allá. “La transparencia en una empresa es un factor fundamental que la opinión pública ve como relevante, pero es necesario ir acompañándola con otras medidas”, recuerda. Ya sea generando debate y comunicación, reuniéndose con los representantes sociales o incluso, replanteándose los procesos internos.

El objetivo, añade este experto, es evolucionar y pasar de saber todo aquello que realiza una compañía a empezar a influir en ella, “para que lance las novedades, cambios o iniciativas que como consumidores no solo nos imaginaríamos de ella, sino que desearíamos”. En este sentido, es necesaria una fuerte transformación interna, que muchas veces llega por sí sola, por el propio cambio de la sociedad, pero que, en otras ocasiones, necesita de un empujón. “Por eso debe cambiar la forma de promocionar a los directivos, ya que un cambio de mentalidad y de cultura en la empresa deben ser asumidos y liderados por sus máximos representantes”, añade.

A veces, el principal escollo aparece por la necesidad de vislumbrar resultados en el corto y medio plazo, y por eso muchas compañías no le dan la importancia que se merece a esta realidad. “Como es lógico, llevar a cabo todas estas medidas, y dar la oportunidad a la sociedad de que influya en las decisiones, requiere de muchos gastos y esfuerzos que tardan más tiempo del deseado en surgir efecto”, recuerda. Pero que no se le dé relevancia, no significa que no vaya en aumento.

Se mezclan cuatro puntos que hacen, además, que la velocidad de cambio sea mucho mayor. Por un lado, unos trabajadores que cada vez exigen más a su organización, y unos agentes inversores que valoran la ética y modus operandi de las organizaciones. Por otro, una sociedad digitalizada y conectada, y unos exigentes agentes reguladores, “que tienen la capacidad de cuestionar las decisiones y comportamientos de las organizaciones”.

  • La sociedad como ‘lobby’

A mayor legitimidad social, mayor influencia. Esta es una de las razones por las que muchas compañías están adoptando medidas para alinear sus servicios a la opinión pública. “Es importante hablar de responsabilidad social”, recuerda David Córdoba, “pero no hay que olvidarse de la legitimidad social”, añade. Esto es, explica, que las compañías se doten de mecanismos para defender sus intereses legítimos y su negocio ante la sociedad. Por esa razón, a la hora de defender los objetivos de la compañía, la sociedad se convierte en el mejor aliado posible, y con el debate de la legislación del lobby candente, también en el mejor grupo de presión. “De cada tres preocupaciones que rondan la cabeza de un directivo, una siempre es la legislación”, explica Córdoba. Por eso, si se quiere influir en ella, la opinión pública es uno de los mejores compañeros de viaje.

Artículo publicado en Cinco Días el 28 de marzo de 2016.

El sector agroalimentarios y los Parlamentos

¿Cómo afrontar la fragmentación parlamentaria desde el sector agroalimentario?

La prolongación de la interinidad gubernamental y los continuos debates públicos, tanto jurídicos como políticos, a los que estamos atendiendo estas últimas semanas, son muestra de que vivimos un tiempo diferente en lo político. Esta, como resulta lógico, tiene su principal proyección institucional en sede parlamentaria. Las organizaciones empresariales también tienen que prestar una particular atención al desarrollo de los acontecimientos y estar preparadas para esta nueva realidad. De poco sirven algunas metodologías tradicionales a la hora de defender los intereses empresariales. El sector agroalimentario, al igual que muchos otros, no debe ser ajeno a esta realidad y ha de saber afrontar los retos que se le plantean.

Según los datos que facilita Marca España, el sector agroalimentario emplea a más de dos millones de personas y genera el 9% del PIB. Su potencialidad hace que constituya uno de los vectores del debate político y parlamentario. Dicha importancia proyectada en toda una cadena de valor, hace que el sector se vea afectado por todos los niveles competenciales: europeo, nacional, autonómico e incluso local. Su transversalidad se pone de manifiesto además en la amplitud de las materias que afectan a la referida cadena: desde la Política Agrícola Común, uno de los vectores esenciales de la realidad europea; pasando por la denominada “fiscalidad verde”, el reciclaje y la sostenibilidad; hasta los horarios comerciales, el consumo o la seguridad alimentaria.

Todas estas cuestiones han formado parte inevitablemente de los posicionamientos políticos, del debate parlamentario y de la realidad normativa. Sin embargo el escenario actual hace que  no valgan algunas de las estructuras tradicionales de trabajo. ¿Cuáles son las tareas a desarrollar?

Algunas ya se deben haber desarrollado, tales como el trabajo con los partidos políticos a efectos de plasmar las ideas más relevantes en los programas electorales. Posteriormente se debería analizar el éxito o no de dicho trabajo.

En esta fase de interinidad, y ante la ausencia de una mayoría absoluta, la atención se ha de focalizar a los acuerdos que se puedan ir alcanzando. A título de ejemplo, el denominado Acuerdo para un Gobierno reformista y de progreso, contempla un Plan Estratégico para la Industria Agroalimentaria, que se concreta en el incremento de la presencia de los productos españoles en los mercados exteriores mediante una acción coordinada de las Administraciones Públicas con el sector que permita la apertura de nuevos mercados y la consolidación de los actuales.

También durante esta fase se están comenzando a registrar iniciativas a las que es necesario atender. En el Congreso de los Diputados, entre muchas otras iniciativas, ya se ha registrado una Proposición no de Ley por parte de Ciudadanos respecto a la disminución del desperdicio de alimentos en el sector de la distribución para su debate en Comisión. Ya tenemos igualmente la composición en el Congreso y en el Senado de las Camisones de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente; a las que corresponderá decidir en el plano normativo y político en muchas ocasiones. La elaboración de perfiles de los protagonistas que no sean meras biografías, el análisis de sus trayectorias políticas, posicionamientos en redes sociales, debates públicos…servirán para conocer al político y a la persona, su familiaridad con el sector, sus inquietudes en el plano geográfico y, lo que es más relevante, la identificación de potenciales vías de colaboración.

No podemos olvidar por otro lado que los Parlamentos autonómicos están en plena actividad y, en línea con lo arriba apuntado, se producen numerosos debates sobre el sector en los que los nuevos actores políticos también están participando, haciendo uso de todas las herramientas parlamentarias: desde las preguntas orales sobre el sector lácteo en la Junta General del Principado de Asturias hasta Proposiciones no de Ley sobre las  cuotas del  sector pesquero en el Parlamento de Galicia.

La creación de un sistema estable para seguir estas iniciativas se muestra como un elemento esencial en la estructura de trabajo de cualquier organización del sector. Poder conocer las prioridades, gestionar los riesgos, detectar las oportunidades, identificar a potenciales interlocutores, desarrollar mecanismos estables de colaboración, analizar las transacciones a las que se están llegando, observar la posible modificación de posturas de los actores tradicionales, conocer el posicionamiento de los nuevos, y optimizar el partenariado público-privado son algunas de las ventajas que se pueden obtener.

Un Parlamento fragmentado, aunque resulte paradójico, puede aumentar su poder en los pesos y contrapesos institucionales. Ahora bien, también incrementa el número de actores a tener en cuenta, la necesidad de poner en la balanza muchos intereses y consiguientemente, exige de un esfuerzo mayor de trabajo en esta institución. El sector agroalimentario, de los más importantes en nuestro país, no puede dejar de hacerlo…


 

El próximo día 22 de abril a las 09:00 tendrá lugar el Desayuno sobre el Sector Agroalimentario, en el que daremos respuesta a preguntas como:

  • ¿cómo promover los intereses del sector en un escenario político sin precedentes?
  • ¿cómo “moverse” en un Parlamento sin mayorías?
  • ¿cómo negociar un proyecto de ley con un gobierno de coalición?
  • ¿cómo establecer estructuras estables de participación del sector?
  • ¿cómo anticiparse al cambio, gestionar posibles riesgos y detectar oportunidades?

Si usted es el Responsable de Asuntos Corporativos y de Gobierno de una empresa perteneciente a este sector y desea asistir, apúntese en este link.

Desayuno farmacéutico

12/04/2016


Desayuno del sector farmacéutico

En el sector farmacéutico vivimos unos momentos apasionantes de cambio para aquellos que dentro de las compañías ostentan las funciones de public affairs, government affairs o market access. El pasado 12 de abril, con un grupo de expertos, profundizamos en la trazabilidad de las acciones de public affairs y el lanzamiento de un medicamento y determinamos qué elementos definen esta relación. Estamos seguros de que esta nueva reflexión servirá a la comunidad de public affairs y market access del sector farmacéutico.



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El periodismo inmersivo como herramienta de cambio

Las nuevas experiencias a través de la tecnología

En una de las clases del master, un profesor nos comentaba que para que una campaña fuese viral además del componente gráfico y del contenido, era imprescindible que generase una reacción en el receptor. Apelar a sus emociones y a sus sentimientos se ha convertido en el factor más utilizado por los medios para que los mensajes conecten con el público objetivo.

Pero, ¿qué pasaría si pudiésemos sentir, ver o escuchar en primera persona lo que los medios tratan de mostrarnos? ¿Cómo reaccionaríamos ante un estallido de una bomba? ¿Cuál sería nuestra reacción si viésemos una injusticia?

Una de las tendencias que deja el Mobile World Congress para este 2016 es la realidad virtual, que está revolucionando tanto los portfolios de las empresas tecnológicas como a la sociedad.

En el mundo de las redes sociales, donde los vídeos ganan cada vez más importancia, su máximo exponente, Mark Zuckerberg, ha protagonizado una de las imágenes más impactantes pasando desapercibido en una sala repleta de personas. Él mismo comentaba que el futuro está en “compartir escenas” que den la sensación al espectador de estar ahí.

Otro de los líderes tecnológicos, Google, ha dejado a un lado los “wearables” que marcaron el debate del anterior congreso para desarrollar el proyecto “The Expeditions Pioneer Program.” Incluido dentro del programa “Google for education”, este programa trata de llevar la tecnología de la realidad virtual a las aulas, haciendo que la lección de turno cobre vida. Aunque aún no ha llegado a España, en Estados Unidos, Canadá o Suecia ya han empezado a implantarlo consiguiendo que tanto alumnos como profesores estén más motivados a la hora de aprender, ya que trasladan la lección a su realidad.

La realidad virtual en el periodismo: el immersive journalism

Una de las personas que más ha potenciado la realidad virtual en el periodismo ha sido Nonny de la Peña, fundadora de Emblematic Group. Su organización utiliza esta tecnología para transmitir las sensaciones de una noticia a las personas a través de lo que ha denominado periodismo inmersivo. Una de las noticias de las que esta empresa se ha hecho eco es la situación que viven los sirios diariamente. En este vídeo se muestra cómo recrean el ambiente de una calle siria en la que una niña canta pero su canto se ve interrumpido por el estallido de una bomba.

Syria Poject

Tras experimentar esta sensación los usuarios reaccionan, se posicionan ante un hecho porque han sentido en primera persona lo mismo que esa niña del video. Es decir, el usuario es capaz de experimentar ese sentimiento. Esto es un catalizador de cambio muy efectivo. En palabras de De la Peña, “la sensación de presencia es tan espectacular que provoca al espectador pensar en soluciones para el cambio.”

En el caso de España, el pasado enero se lanzó de la mano de The App Date con la colaboración de Designit y Virtual Natives, el primer laboratorio de periodismo inmersivo al que ya se han sumado grandes grupos de comunicación como Grupo Vocento, RTVE o A3Media entre otros.

En él además participan organizaciones sin ánimo de lucro como Oxfam Intermón descubriendo las posibilidades que esta tecnología tiene como herramienta de sensibilización y divulgación.

A la sociedad civil sólo nos queda esperar a que esta tecnología sea accesible para todos y se convierta en una realidad. Mientras tanto, en Estado Unidos ya han lanzado una campaña de movilización social para concienciar sobre las condiciones de vida de los presos en el sistema penitenciario norteamericano. ¿Cómo? Su equipo va a grabar cinco experiencias de realidad virtual, tras la adhesión de cientos de embajadores, harán llegar a 50 políticos estas experiencias a través de la realidad virtual para que experimenten en primera persona el sistema penitenciario americano.

National Day of Empathy

Transparencia en las patronales españolas.

Cuestión de vida o muerte.

(Publicado en mi Blogs “Rincón de Transparencia” ) 

Thomas Clarkson addressing the Convention of the Anti-Slavery Society at the Freemason's Hall, London. Original Artwork: Engraving by B R Hayden   (Photo by Hulton Archive/Getty Images)

Thomas Clarkson addressing the Convention of the Anti-Slavery Society at the Freemason’s Hall, London. Original Artwork: Engraving by B R Hayden (Photo by Hulton Archive/Getty Images)

“Las subvenciones han sido el gran cáncer de las asociaciones empresariales en España,” nos confesaba hace poco un profesional treintañero. Con la expectativa de comenzar a dirigir una de las patronales del país para poder articular de manera diferente los intereses de su sector, se quejaba de la falta de profesionalidad que ha caracterizado la gestión de estas asociaciones a lo largo de buena parte de nuestra joven democracia. Y concluía que el dinero público fácil ha impedido en gran parte el desarrollo de una estructura de representación más democrática, transparente y eficiente.

El artículo 7 de nuestra Constitución establece que las asociaciones empresariales nacen para promover los intereses económicos, en libertad, y con una estructura interna democrática. Es bien sabido que la mayoría de las patronales nacieron justo antes de 1978 con unas estructuras cerradas de representación y muy lejos de las dinámicas del asociacionismo anglosajón, caracterizadas por una mayor independencia con respecto al Estado por estar financiadas exclusivamente por las aportaciones de los socios. Las patronales anglosajonas, cuyo origen se remonta al siglo XIX, han venido cumpliendo un papel fundamental en la historia económica de estos países. Nacieron con la triple funcionalidad de servir de polos de intercambio de ideas e información sobre los retos del sector; crear espacios de conexión entre sus miembros; y ejercer la representación y defensa de sus intereses ante los decisores públicos.

Pero en la era de internet, estas funciones se han ido diluyendo vertiginosamente y las asociaciones tanto españolas como anglosajonas se están quedando vacías de contenido. Corren el riesgo de convertirse en “instituciones cáscara”, utilizando la expresión que acuñó el sociólogo británico Anthony Giddens en su libro ‘Runaway World: how globalization is shaping our lives‘, en referencia a instituciones tradicionales como la familia o el estado que se ven impedidas para cumplir con sus funciones originales.

La transparencia y la participación

En vista de este panorama y ligado al descrédito en el que se encuentran muchas de las instituciones de nuestro país, la única salida posible para las patronales es desarrollar verdaderos mecanismos de transparencia en la gestión y de participación de sus miembros.

Ya en el 2009 la autora norteamericana Rebecca Rolfes recomendó algo similar en su libro ‘The Competition Within: How Members Will Reinvent Associations‘.

Rolfes hablaba de la necesidad de crear estructuras participativas “de abajo a arriba” a través de las redes y de internet, así como de generar contenidos verdaderamente relevantes para sus asociados y para el sector, es decir, convertirse en verdaderos líderes de opinión. Y en abril del año pasado, la expresidenta del Tribunal Constitucional y Catedrática de la Universidad Complutense, Mª Emilia Casas Baamonde, expresaba en su análisis exhaustivo ‘Transparencia de los sindicatos y de las asociaciones empresariales‘ la necesidad de que sindicatos y patronales cubrieran las “insuficiencias [de la ley de transparencia] abriendo aspectos esenciales de sus funciones y actividades, y los diferentes de su régimen económico, al conocimiento y control de los ciudadanos para reforzar su democracia interna y su legitimidad democrática, tarea que han de acometer con urgencia.”

Ahondando un poco más en esto, sin extenderme demasiado en la complejidad jurídica, Emilia Casas deja claro en su análisis que la ley de transparencia llega tarde, y, que en el caso de sindicatos y patronales, genera confusión sobre qué obligaciones son verdaderamente aplicables. Según la interpretación de la jurista, la ley tan sólo exige a las patronales publicitar en sus webs la información relativa a su estructura institucional y organizativa y a los contratos, convenios y subvenciones que hayan firmado y recibido con y de las Administraciones Públicas.

La transparencia voluntaria: más allá de la norma

Por tanto, una primera conclusión para las patronales es que la ley de transparencia no debería ser la única referencia para el desarrollo de un nuevo modelo de transparencia, cuya finalidad última debería ser la de recuperar la efectividad y la legitimidad real de las asociaciones empresariales ante sus socios y ante la sociedad. En este sentido hay margen para que las patronales publiquen voluntariamente información relativa a los presupuestos, las cuentas anuales, las retribuciones de los altos cargos, las declaraciones anuales de bienes, los planes estratégicos y programas anuales con fijación de objetivos, de actividades, de medios y de calendarios específicos y la evaluación periódica de su cumplimiento.

Ese ha sido el caso de la CEOE, que ha llevado a cabo un ejercicio considerable de transparencia voluntaria en su portal de transparencia. “Nosotros lo publicamos todo, hasta los presupuestos” me confirmó recientemente José María Campos, el Director de Asuntos Jurídicos de la CEOE. “Queremos ser transparentes.” Este portal evidencia el esfuerzo modernizador que la principal patronal del país ha querido acometer en los últimos años de crisis institucional y económica.

La ley de transparencia ha impulsado un afianzamiento de iniciativas de transparencia de otras patronales como la FIAB y Adigital. Esperamos que progresivamente las asociaciones empresariales en España vayan desarrollando ese modelo de transparencia y participación amplio que, lejos de resultar una amenaza, constituirá su tabla de salvación.

Advocacy, la legitimidad social

17/03/2016


Advocacy o la Legitimidad Social

Desde el departamento de Advocacy de Vinces ofrecemos las herramientas de transparencia y participación como soluciones para tender puentes entre las empresas y la sociedad civil. Ayudamos a las compañías a construir esa legitimidad social, participando de ese advocacy o poder social impulsado por las plataformas sociales. Establecemos verdaderas estructuras de participación para alinear sus intereses con el interés común o general y avanzar en los temas que nos afectan a todos. En el siglo XXI, si una compañía camina en dirección contraria al interés general, tarde o temprano perderá su valor en bolsa. No es un tema solo de ética es un tema de rentabilidad.



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